Julian Hall ya no es cualquier promesa: es una de las señales más fuertes del presente juvenil de MLS. Con 18 años y 50 días, el delantero de Red Bull New York firmó el hat-trick más joven en la historia de la temporada regular y rompió el récord de Ricardo Pepi, el Homegrown que explotó en la liga, llegó a la Selección de Estados Unidos y la rompe en Europa. En año de Mundial, Hall obliga a mirar otra vez hacia las canteras, y la incógnita sobre cuál es el tope de la nueva generación formada acá.
El antecedente Pepi y la irrupción de Hall
La comparación con Pepi importa porque no se trata de cualquier antecedente. En 2021, el delantero mexicano-americano firmó una de las temporadas juveniles más contundentes en la historia reciente de la liga: 13 goles y tres asistencias con FC Dallas, premio al MLS Young Player of the Year, aparición en el MLS All-Star Game y un hat trick ante LA Galaxy que, hasta ahora, era la referencia para medir la precocidad goleadora en MLS. Pepi tenía 18 años y 196 días cuando logró esa marca. Hall acaba de mover esa línea.
Por eso, el récord de Hall no funciona solo como una curiosidad estadística. Funciona como una continuidad.
Pepi fue uno de los ejemplos más claros del Homegrown que crece en una academia de MLS, produce en el primer equipo, entra en la conversación de selección y termina probándose en Europa.
Hall todavía está en una etapa distinta, pero su presente ya pide una lectura más amplia: si Pepi fue una prueba del modelo, Hall puede ser la nueva señal de que ese camino está cada vez más preparado para producir talento de impacto inmediato.

El tapado que obliga a mirar dos veces
Hablar de una posible inclusión en la lista mundialista de Team USA todavía exige prudencia. Hall tiene 18 años y compite contra delanteros con más recorrido internacional, más experiencia y más partidos de alto peso competitivo. Pero los años de Mundial también suelen abrir una rendija para los nombres que llegan sin pedir permiso. Y Hall está haciendo lo más importante para entrar en esa conversación: marcar.
Con nueve goles en 13 partidos de liga y 12 tantos en todas las competiciones en 2026, incluyendo la U.S. Open Cup, el delantero de Red Bull New York no necesita ser favorito para empezar a sonar como un tapado. En una temporada en la que Mauricio Pochettino tendrá que medir presente, perfiles y momento competitivo, Hall aparece como una de esas irrupciones que no necesariamente cambian una lista, pero sí obligan a que nadie pueda cerrarla demasiado temprano.
La ruta que Hall acaba de reactivar
La fuerza de esta historia está en que Hall no aparece solo. Su récord llega en medio de una etapa en la que MLS ha visto a varios Homegrowns convertir su formación local en una ruta hacia Europa, selecciones nacionales y mercados cada vez más grandes. Ese contexto le da un toque global a su irrupción.
- Ricardo Pepi — FC Dallas → Augsburg / PSV
El espejo principal. Pepi convirtió su explosión en FC Dallas en una ruta hacia la selección de Estados Unidos y Europa. Su 2021, con 13 goles, tres asistencias y el premio al Jugador Joven del Año, sigue siendo la temporada que mejor explica lo que puede pasar cuando un Homegrown rompe antes de tiempo.
- Obed Vargas — Seattle Sounders → Atlético Madrid
Formado en Seattle, debutó muy joven, ganó experiencia en un club competitivo y terminó transferido a Atlético Madrid este año. Su caso muestra que la cantera MLS también está formando talento con impacto para selecciones latinoamericanas, en este caso México, y con llegada a clubes grandes de Europa.
- Esmir Bajraktarević — New England Revolution → PSV
Su historia amplía la conversación más allá de Estados Unidos. Nacido en Wisconsin, formado por New England y transferido a PSV, Bajraktarević terminó representando a Bosnia y Herzegovina y se convirtió en parte de una narrativa mundialista. Es la prueba de que MLS también produce talento para otras identidades futbolísticas.
- Alex Freeman — Orlando City → Villarreal
Uno de los movimientos recientes más llamativos. Lateral formado en Orlando City, dio el salto al Villarreal después de una temporada de alto impacto bajo la mirada del director técnico colombiano, Oscar Pareja. Su caso demuestra que Europa ya no solo mira a MLS por atacantes jóvenes, sino también por defensores con físico, recorrido y proyección internacional.
- Caleb Wiley — Atlanta United → Chelsea
Lateral izquierdo formado en Atlanta United, transferido a Chelsea en 2024. Su salida refuerza la idea de que los grandes clubes europeos están dispuestos a apostar por jugadores MLS incluso si su desarrollo continúa después mediante préstamos o etapas intermedias.
- Kevin Paredes — D.C. United → Wolfsburg
Homegrown de D.C. United, de raíces dominicanas, transferido a la Bundesliga. Su salida por una cifra récord para el club mostró que MLS puede producir jugadores verticales, intensos y adaptables a una liga de alto ritmo como la alemana.
- Gianluca Busio — Sporting Kansas City → Venezia
Mediocampista formado en Sporting Kansas City, vendido a Venezia con 19 años. Su carrera sirve para mostrar que el modelo Homegrown no es solo vender temprano, sino abrir una ruta de continuidad en Europa.
- Tanner Tessmann — FC Dallas → Venezia → Lyon
Otro producto de FC Dallas que confirma el peso de esa academia. Su camino es importante porque no terminó en la primera transferencia: salió a Italia, se sostuvo en Europa y luego dio otro paso hacia Lyon.
- Brenden Aaronson — Philadelphia Union → Red Bull Salzburg → Leeds United
Uno de los nombres que ayudó a cambiar la percepción del Homegrown moderno. Su salida a Salzburg mostró que MLS podía producir mediocampistas capaces de entrar en estructuras europeas de desarrollo y competencia continental.
- Joe Scally — NYCFC → Borussia Mönchengladbach
Formado por NYCFC, terminó en la Bundesliga y se convirtió en uno de los ejemplos tempranos de cómo el talento local del mercado neoyorquino podía encontrar un camino directo hacia Europa.
Hall no está solo
El récord de Hall también forma parte de una temporada en la que la juventud de MLS está apareciendo con una fuerza especial. Cavan Sullivan, de Philadelphia Union, se convirtió con 16 años y 227 días en el segundo jugador más joven en la historia de la liga en registrar al menos un gol y una asistencia en un partido, solo detrás de Freddy Adu. Zavier Gozo, por su parte, hizo historia con Real Salt Lake al marcar un doblete con 19 años y 52 días, convirtiéndose en el jugador más joven del club en anotar múltiples goles en un partido de temporada regular. Hall es el nombre más ruidoso del momento, pero los casos de Sullivan y Gozo ayudan a explicar la dimensión real de la historia: la juventud formada en MLS ya no está esperando permiso para entrar en la conversación.
Una generación que ya no espera turno
La MLS lleva años construyendo una ruta más clara entre academia, primer equipo, selección y Europa. Pepi fue una de las pruebas más visibles de ese camino; Obed Vargas, Bajraktarević, Freeman, Paredes, Aaronson, Busio, Tessmann, y Scally muestran que la tendencia ya no es aislada.
Hall aparece ahora como el rostro más reciente de esa línea. No solo porque marcó tres goles a los 18 años, sino porque lo hizo en una temporada en la que el fútbol estadounidense está obligado a pensar en presente y futuro al mismo tiempo. En año de Mundial, cada irrupción juvenil carga una pregunta distinta.
La de Hall es simple, pero poderosa: si MLS ya produjo a tantos jóvenes capaces de cruzar fronteras, ¿cuánto falta para que su próximo gran caso de exportación esté jugando cada semana en Red Bull New York?
