Bruno Caicedo llega a Vancouver Whitecaps FC para continuar una historia que ya dio resultados, para continuar un legado. Tras la huella que dejó el ahora futbolista de Pumas UNAM, Pedro Vite, el club canadiense vuelve a mirar hacia Ecuador y apuesta una vez más por el pulso latino. Esta vez miró al norte, hacia Esmeraldas, una región históricamente reconocida como cantera del fútbol del país sudamericano.
El joven delantero de 21 años deja Orense SC, de la Serie A de Ecuador, tras un año de consolidación, aunque su pase pertenecía a Barcelona SC, club que concretó su venta, y se convierte en un nuevo episodio de una saga ecuatoriana que los Caps' ya supieron escribir con éxito y que ahora eligen seguir escribiendo.
Whitecaps mira hacia el Ecuador: capítulo II
Más que una incorporación puntual, Caicedo representa continuidad cultural y convicción deportiva.
Vancouver ya conoció el impacto del talento ecuatoriano con la huella que dejó Vite en la era pre Thomas Müller, como el gran arma ofensiva del equipo canadiense en 2025.
Ahora refuerza esa conexión apostando por una perfil que encaja con su proyecto: jóvenes formados en contextos competitivos, con identidad clara y margen de crecimiento dentro de la MLS.
Es por eso que el recorrido que tuvo el de Babahoyos encaja para entender esta historia. Su crecimiento en Vancouver no solo lo consolidó como una pieza clave del club, sino que le abrió la puerta de la Selección de Ecuador, ese antecedente es parte del contexto que rodea hoy a Caicedo.
Esmeraldas: punto de partida
Toda saga tiene un origen, y la de Bruno Caicedo tiene origen en Esmeraldas.
Una región que históricamente ha exportado futbolistas con identidad marcada, talento natural y una relación especial con la pelota. Muchos de ellos exportados a la Tricolor, la selección absoluta de Ecuador.
Caicedo, es uno de los prospectos jóvenes que salieron de allí, y que se proyectan, en su caso muy particular como uno de los extremos con mejor futuro en el fútbol ecuatoriano: por su gambeta, su influencia en el campo de juego, y su perfil muy bien verticalizado.
Su presencia reciente en la selección ecuatoriana Sub-20 no es un detalle menor. Habla de un futbolista que ya está en el radar del futuro inmediato del país, y que encuentra en Vancouver un entorno ideal para desarrollar su juego y sostener ese crecimiento.
La saga sigue abierta
La historia de Vite demostró que Vancouver puede ser un escenario de evolución y proyección. La llegada de Caicedo plantea una pregunta inevitable: ¿es este el momento para que la saga ecuatoriana tenga un nuevo protagonista?
La respuesta todavía no está escrita. Pero si algo ha dejado claro Whitecaps es que cuando una historia funciona, no se archiva: se continúa.
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