Son Heung-Min estuvo en todas partes con LAFC en el BMO Stadium. En la cancha con gol, en las tribunas y dentro de 22,000 cajas con bobbleheads o muñecos cabezones del surcoreano repartidos a sus aficionados.
La estrella subcoreana anotó en la victoria de LAFC (3-1) sobre Real Salt Lake. Al minuto 11 abrió el marcador, volvió a anotar después de estrenarse en El Tráfico el pasado viernes. Y ya acumula dos partidos consecutivos con gol después de una sequía de 13 encuentros. La sonrisa regresó y, aparentemente, no vino sola.
Son no se olvidó de posar con su icónica sonrisa junto a uno de ellos.
Digno de Estados Unidos
LAFC recibió a los primeros 22,000 aficionados con un bobblehead de Son Heung-Min en la Jornada 17 de MLS.
Y se trata de una figura de colección que también explica cómo la cultura deportiva estadounidense se mezcla con el 'soccer' y las superestrellas no solo aparecen en camisetas, tifos o vallas publicitarias, también se convierten en pequeñas estatuas que los aficionados llegan temprano para llevarse a casa.
La tradición nació alrededor del béisbol y se convirtió en uno de esos códigos que el soccer estadounidense adoptó y transformó.
El primer bobblehead entregado masivamente por un equipo de Grandes Ligas fue uno de Willie Mays en 1999. Desde entonces, tener una noche propia de esa manera ya te convierte en icono cultural y deportivo.
Y si algo está bien claro es que Sonny lo es. Nadie se quiere quedar sin su bobblehead.
Estrella de colección
Desde su llegada a la liga en 2018, LAFC ha intentado construir alrededor de la tendencia, de lo estelar, y de algo más: competir en lo más alto, y si vamos a su historia, su primer título en la liga llegó bien temprano, en 2019 con el Supporters' Shield (el mejor equipo de la temporada regular al acumular la mayor cantidad de puntos).
El club nunca quiso elegir entre competir y ocupar el centro de la conversación. Carlos Vela fue su primer futbolista, el negro y dorado se convirtió rápidamente en una identidad reconocible y su grupo de propietarios reunió nombres del deporte y el entretenimiento como Magic Johnson, Mia Hamm y Will Ferrell.
Combinación perfecta: títulos + una marca conectada con la escala cultural de Los Ángeles y Estados Unidos.
Esa mezcla ayudó a transformar a un equipo nuevo en uno de los grandes protagonistas de la liga.
Son parece construido para continuar esa historia. Tiene dimensión global, conecta continentes, y desde su llegada ha tenido un impacto dentro de la cancha, y aunque tuvo una primera mitad de año gris, ahora vuelve a su rol goleador una vez más, el que mejor vimos hace casi un año.
Está más claro que Son Heung-Min es puente multicultural sin precedentes para LAFC, 11 meses ya demostraron el fenómeno Son, pero es ahora el momento para el surcoreano de conducir una etapa que tiene su cara hacia el objetivo final: títulos.
