Nashville SC sale a cazar la marca imposible del Inter Miami de Messi

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Nashville SC va por una temporada de esas que quedan en la historia. Los 74 puntos que el Inter Miami de Lionel Messi alcanzó en 2024 para ganar el Supporters’ Shield parecían una marca difícil de tocar. Hoy, Los Coyotes de Andy Nájar, Cristian Espinoza y Bryan Acosta juegan a un ritmo que amenaza con superarla y poner un nuevo techo en la temporada regular de la MLS. Pero lo más interesante no está solo en los números: está en cómo Nashville está construyendo una campaña extraordinaria con una fórmula muy diferente.

Nashville tiene figuras capaces de decidir partidos. Hany Mukhtar sigue siendo la referencia de una era y Sam Surridge mantiene su peso goleador, pero el salto de 2026 no se explica únicamente por ellos. Alrededor crecieron nuevas soluciones y ahí aparece con fuerza el aporte latino: Nájar, Espinoza y Acosta encontraron funciones distintas dentro de un equipo que reparte responsabilidades sin quitarle protagonismo a sus estrellas.

Una temporada que se vuelve más histórica con cada jornada

Lo extraordinario de Nashville es que su temporada no se ha normalizado con el paso del calendario. Al contrario.

Llegó a 49 puntos después de 21 partidos, el mejor arranque a esa altura en la historia de MLS. Una jornada después elevó la cuenta a 52 y, tras el empate del viernes ante New York City, alcanzó 53 en 23 encuentros con marca de 16-2-5.

Con cada fecha, lo que parecía un comienzo excepcional se parece menos a una racha y más a una temporada capaz de cambiar los registros de la liga.

Los Coyotes ya no juegan solamente por mantenerse arriba en la carrera por el Supporters’ Shield. Su ritmo los puso frente a una pregunta mucho más grande: hasta dónde pueden extender el límite de una temporada regular que Miami llevó hasta 74 puntos en 2024.

Más alrededor de las figuras de siempre

Mukhtar y Surridge siguen concentrando buena parte del peso ofensivo. El inglés suma 13 goles de temporada regular y continúa siendo la principal referencia dentro del área. La diferencia es que Nashville ya no necesita pedirles que resuelvan absolutamente todo.

Cristian Espinoza se convirtió rápidamente en una de sus principales fuentes de creatividad. A finales de agosto encabezaba MLS con 11 asistencias y su llegada le dio al equipo una amenaza distinta por derecha.

Andy Nájar tampoco funciona solamente como un lateral que acompaña. Puede avanzar por fuera, aparecer por dentro y asociarse con Espinoza para generar superioridades.

Bryan Acosta ofrece otro tipo de respuesta. Ante New England, con Surridge ausente, marcó dos veces en el 3-0 y los dos goles llegaron tras asistencias de Espinoza.

Cuando faltó una de sus referencias, Nashville no cambió de identidad: cambió de protagonista.

Más alrededor de las figuras de siempre

Mukhtar y Surridge siguen concentrando buena parte del peso ofensivo. El inglés suma 13 goles de temporada regular y continúa siendo la principal referencia dentro del área. La diferencia es que Nashville ya no necesita pedirles que resuelvan absolutamente todo.

Cristian Espinoza se convirtió rápidamente en una de sus principales fuentes de creatividad. A finales de agosto encabezaba MLS con 11 asistencias y su llegada le dio al equipo una amenaza distinta por derecha.

Andy Nájar tampoco funciona solamente como un lateral que acompaña. Puede avanzar por fuera, aparecer por dentro y asociarse con Espinoza para generar superioridades.

Bryan Acosta ofrece otro tipo de respuesta. Ante New England, con Surridge ausente, marcó dos veces en el 3-0 y los dos goles llegaron tras asistencias de Espinoza.

Cuando faltó una de sus referencias, Nashville no cambió de identidad: cambió de protagonista.

La conexión latina multiplicó las soluciones

La sociedad Nájar-Espinoza quizá sea la imagen más clara de ese crecimiento.

No se trata solamente de acumular asistencias o participaciones de gol. Juntos le permiten a Nashville variar la manera de progresar por derecha: Nájar puede arrancar desde atrás, Espinoza recibir más arriba, fijar al defensor, encarar y encontrar el último pase.

Ante Cincinnati quedó una imagen perfecta de esa sociedad. El lateral hondureño inició la combinación, Espinoza encontró el espacio para centrar y Surridge terminó la jugada de cabeza.

Tres piezas distintas participaron en una misma solución.

Ese tipo de secuencias resume una de las diferencias de este Nashville: sus figuras siguen teniendo peso, pero el equipo ha multiplicado a los futbolistas capaces de construir la jugada antes de que llegue el último toque.

GEODIS Park le dio una base casi perfecta

La fórmula también necesita un lugar desde donde sostenerse.

Después de sus primeros 12 partidos de temporada regular en GEODIS Park, su estadio, Nashville había tomado 34 de 36 puntos posibles con marca de 11-0-1, igualando el mejor comienzo local de esa extensión en la historia de MLS.

Más que una buena localía, GEODIS se convirtió en el lugar donde Nashville puede llevar su propuesta hasta el extremo: jugar más tiempo en campo rival, empujar con sus laterales y extremos y sostener ataques con más piezas cerca del área.

Esa base explica una parte importante del ritmo histórico.

La otra aparece cuando el equipo sale de Tennessee.

Aprendió a competir cuando no puede imponer

Fuera de casa, Los Coyotes no necesitan reproducir exactamente el mismo partido.

Han sabido bajar el riesgo, defender ventajas, aprovechar transiciones y aceptar momentos en los que toca resistir.

El empate sin goles ante New York City FC mostró esa otra cara. Nashville no encontró la manera de atacar con la misma claridad, pero protegió el resultado, volvió a dejar su arco en cero y llegó a 53 puntos en 23 partidos.

También ha sabido resolver cuando el margen prácticamente desaparece. Ante Columbus llegó perdiendo al tiempo añadido y terminó ganando con dos goles después del 90’.

Esa capacidad para vivir partidos diferentes ayuda a explicar por qué la temporada no se ha desarmado cuando cambia el contexto.

No siempre controla de la misma manera. Y quizá por eso puede sostener resultados de tantas maneras.

El récord sería la consecuencia

Inter Miami llevó la temporada regular hasta los 74 puntos alrededor de una concentración extraordinaria de talento encabezada por Messi.

Nashville está intentando acercarse a esa misma altura desde otra construcción: conservar sus figuras, rodearlas de más soluciones y convertir el crecimiento de piezas como Nájar, Espinoza y Acosta en nuevas maneras de competir.

No significa que Nashville carezca de estrellas ni que exista una receta mejor que otra. Significa que MLS puede producir temporadas extraordinarias por caminos diferentes.

Por eso, superar los 74 puntos no sería solamente romper el récord de Miami. Sería validar otra manera de construir una temporada histórica en la liga.

Si esta fórmula ya llevó a Nashville al mejor arranque de 23 partidos en la historia de MLS, ¿puede llevarlo también hasta la mejor temporada regular que haya visto la liga?

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