Andy Nájar y los años que el fútbol le devolvió en Nashville SC

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Andy Nájar tuvo que reconstruir el sueño que ya había cumplido. El niño que emigró de Honduras, se hizo futbolista profesional en MLS y dio el salto a Europa, llegó a pensar en retirarse a los 27 años. Hoy, a los 33, disfruta otra vez, es uno de los mejores laterales de MLS y busca el Supporters’ Shield con Nashville SC. Para llegar hasta acá, tuvo que trabajar duro, recuperar la confianza en su cuerpo y volver a creer en el futuro que su familia había imaginado lejos de casa.

 “Yo decía que quería jugar hasta los 35, pero siento que Dios me está regalando los años que he perdido”, dijo el catracho al diario DIEZ.

El resurgimiento de Andy Nájar

En 2025 hizo tres goles y dio diez asistencias en 40 partidos entre todas las competiciones, un récord de pase gol para un defensor de Nashville. Ese año fue elegido MLS All-Star Game por primera vez y en 2026 repitió. A los 33, sigue encontrando motivos para mirar hacia adelante.

Cuesta imaginar que este mismo Nájar llegó a dejar de disfrutar de la pelota.

Ya había cumplido la promesa de llegar lejos, pero para entender lo que le costó recuperar esas ganas, hay que volver al principio de su historia.

Tenía 13 años cuando salió de Honduras, pasó por Guatemala, México y cruzó la frontera de Estados Unidos para llegar a Virginia, donde vivían sus padres. El sueño de ser futbolista lo acompañaba desde su pueblo, donde jugar con los amigos era la diversión de todos los días.

Un sueño de familia

En el primer trayecto con su mamá pasaron por el antiguo estadio de D.C. United. Ella le explicó qué equipo jugaba allí. Andy ya se estaba imaginando dentro.

“Un día me van a ver jugar ahí”, le dijo.

Lo recordó en una entrevista con MLS en 2021. Aquella promesa llegó apenas pisó el país donde sus padres habían buscado un mejor futuro para sus hijos.

Después vinieron las madrugadas de trabajo. A veces se levantaba a medianoche; otras, a las tres de la mañana. Acompañaba a sus padres a limpiar un restaurante y luego se iba a la escuela, según contó al periódico DIEZ.

Antes de hacerse un nombre en una cancha, Andy también ayudaba a su familia a salir adelante. El esfuerzo que hoy se ve en su carrera tiene mucho de lo que aprendió acompañándolos.

Cuando habla de su mamá, vuelve a ese reconocimiento.

“Yo me siento muy orgulloso de que ella sea mi mamá. Yo sé lo mucho que ella se esforzó, lo mucho que ella ha trabajado para cuidar de nosotros tres. Siempre ha sido luchadora”.

Lo que significa migrar

Para muchas familias latinas, migrar comienza con la esperanza de un futuro mejor. Después toca construirlo. Trabajar, aprender a vivir en otro país y aprovechar las oportunidades que van apareciendo. Andy encontró la suya en el fútbol. 

D.C. lo vio jugar en la secundaria Edison, en Alexandria, y lo incorporó a su academia en 2008. Allí destacó como goleador en juveniles.

En la pretemporada de 2010 participó en cinco partidos del primer equipo; el club lo contrató con 17 años. 

El club de Washington también lo ayudó a obtener su residencia.

La oportunidad llegó y él la aprovechó. Ese mismo año ganó el premio al Novato del Año de MLS. Fue el jugador más joven en recibirlo y el primero formado en la academia de un club de la liga. 

El adolescente que había llegado buscando un futuro, ya estaba construyendo el suyo, y esa misma razón lo llevó a Anderlecht en 2013.

Pasó siete temporadas en Bélgica, jugó Champions League y siguió sumando experiencias lejos del país donde había nacido.

“Tengo cultura de Honduras, pero también cultura de aquí de Estados Unidos, incluso tengo hasta cultura de Bélgica”, explicó.

Para muchos latinos que viven fuera de su país, esa mezcla resulta familiar. Se aprenden otras costumbres, se suman acentos, comidas y maneras de entender la vida. Se construye un hogar donde antes todo parecía nuevo.

El país de origen sigue presente -eso nunca se va-, mientras los otros lugares también empiezan a formar parte de la persona en la que se convierte cada uno.

Migrar también tiene algo de crecer entre esas distintas versiones de casa.

Volver para poder seguir

Las lesiones interrumpieron el recorrido de Nájar, que sufrió dos roturas de ligamento cruzado y otros problemas musculares. Cuando jugaba para LAFC en 2020, pensó en retirarse, había dejado de disfrutar jugar a la pelota. 

Para encontrar las ganas de seguir viviéndolo, regresó a D.C. United a estar con su familia, empezó a recuperar confianza en su segunda casa, a sonreír en la capital en 2021. 

En 2024 vino otro regreso, esta vez a Honduras. Buscaba quitarse presión y recuperar el disfrute con Olimpia, el club que había querido defender desde niño. También cumplió ese sueño levantando el título del Clausura.

Volver al país del que había salido le permitió mirar su carrera con otras ganas.

Hay algo muy reconocible en ese recorrido. A veces hace falta regresar a donde empezó todo para recordar por qué se quería llegar tan lejos. Encontrarse con lo familiar, recuperar la calma y mirar hacia adelante otra vez.

¿Cuántas veces se puede volver a cumplir el mismo sueño?

Pues, parece que Nájar tuvo más de una vida en ese ámbito, pero regresar a MLS por segunda vez le dio otra. Hoy, su resurgimiento ya es una completa realidad.

Lo que encontró en Nashville: más ganas de seguir ganando

A Nashville llegó en 2025, después de reencontrarse con su fútbol en Honduras.

Se hizo protagonista y ayudó al club a ganar la U.S. Open Cup, su primer trofeo. Un título que llegó cinco años después de aquel momento en que había pensado en dejarlo todo. 

La copa también permite medir la distancia que recorrió desde entonces. Andy había recuperado la posibilidad de competir, de aportar y de celebrar. En ese momento empezó a reconstruir su sueño.

Ahora Nashville lidera la carrera por el Supporters’ Shield. Ganar el reconocimiento al mejor equipo de la temporada regular podría darle su segundo título con el club.

La MLS fue el lugar donde cumplió la promesa que le hizo a su mamá. Hoy vuelve a ser el escenario donde descubre cuánto le queda por vivir como futbolista.

Y desde Honduras también lo siguen mirando.

¿Y si todavía queda otra historia con la H?

Francis Hernández, director deportivo de la selección, confirmó el 7 de octubre que había hablado con Nájar sobre un posible regreso. Andy había ratificado en julio su decisión de retirarse de la Bicolor.

La decisión será suya. Su presente da argumentos para imaginar lo que podría aportar.

Honduras tendría un lateral reconocido entre los mejores de MLS y un futbolista con experiencia en Europa, los Juegos Olímpicos y un Mundial. La nueva generación podría encontrar en él a alguien que sabe lo que cuesta llegar y lo que exige volver a empezar.

Para Nájar, esa camiseta siempre tuvo un significado especial. Hace unos años nos recordó que consideró representar a Estados Unidos, agradecido por las oportunidades que recibió. Pero eligió Honduras porque era el sueño que llevaba desde pequeño.

Hoy ha recuperado las ganas, la confianza y un fútbol que sigue abriéndole posibilidades.

Si esta segunda juventud ya le devolvió tanto, ¿por qué no ilusionarse con verlo otra vez con la H?

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