En el fútbol, a veces hay que ser parte de la historia de tres gigantes sudamericanos para poder encontrar tu lugar. El delantero Gonzalo Tapia pasó por Universidad Católica, River Plate y São Paulo antes de convertirse en protagonista de Hell is Real, el derbi de Ohio en MLS en la edición de esta semana de Sunday Night Soccer presentado por Continental Tire. Con un gol y una asistencia, Tapia ayudó a Columbus Crew a golpear a FC Cincinnati por 2-0 en su propia casa y encontró un escenario ideal para escribir un nuevo capítulo en nuestra liga. Pero su actuación también tuvo consecuencias en una carrera por los Playoffs de la MLS Cup 2026 presentados por Audi que entra en su tramo decisivo y en una semana que puede cambiar la temporada de su equipo.
El infierno fue para Cincinnati
En Ohio, el clásico no necesitó una final para tener clima de partido decisivo. Cincinnati y Columbus llegaron al Hell Is Real con mucho más que el orgullo regional en juego: ambos necesitaban puntos para sostener sus aspiraciones en la recta final de la temporada regular.
Cincinnati tenía una responsabilidad inmediata: defender su noveno lugar en la zona de clasificación a los Playoffs de la MLS Cup 2026. Columbus, en cambio, llegaba obligado a recortar terreno y con opciones de postemporada todavía marginales.
El resultado fue un golpe para los dos lados de la rivalidad, pero con consecuencias diferentes. Para Cincinnati, la derrota complica el intento de asegurar su boleto a los Playoffs. Para Columbus, el triunfo como visitante representa un impulso deportivo y anímico que mantiene viva una posibilidad que todavía necesita mucho más que una buena noche. Quedó a solo una unidad de alcanzar a su máximo rival para poder aspirar al partido por el Wild Card, en el inicio de la postemporada.
Tapia fue uno de los grandes responsables de esa diferencia. Con un gol y una asistencia, participó directamente en dos acciones decisivas y dejó su huella en un partido que puede pesar en la definición de la Conferencia Este.
Hay una particularidad en su actuación: no necesitó una temporada entera para entrar en la conversación. Le bastó una noche de máxima tensión para convertirse en uno de los nombres propios de la rivalidad.
Tres gigantes sudamericanos y una nueva oportunidad
Universidad Católica. River Plate. São Paulo.
Los tres nombres ayudan a entender el camino que llevó a Tapia hasta Columbus. También explican por qué su historia va más allá de la de un delantero que busca minutos en una nueva liga.
Nacido en Recoleta, Chile, Tapia llegó a la academia de Universidad Católica cuando tenía 10 años. Allí creció como futbolista, destacó en las categorías juveniles y firmó su primer contrato profesional en 2019. Debutó con el primer equipo en septiembre de 2020 y fue parte de una etapa ganadora para Los Cruzados, con títulos nacionales y una Supercopa de Chile en la que marcó dos goles frente a Colo-Colo.
Su progresión, sin embargo, no fue lineal. Las lesiones musculares interrumpieron su desarrollo en una etapa importante y lo obligaron a recuperar continuidad. En el fútbol profesional, el talento abre puertas, pero mantenerse en el camino exige paciencia, adaptación y oportunidades.
En 2025 llegó a River Plate. Su paso por Argentina fue breve y tuvo pocas oportunidades para acumular minutos. Después encontró un nuevo desafío en São Paulo, primero a préstamo y luego como jugador del club brasileño. Allí registró ocho goles y una asistencia en 48 partidos antes de incorporarse a Columbus en agosto de 2026, cedido hasta la MLS Sprint Season de 2027, con una opción de compra.
Es una trayectoria que atraviesa tres de las instituciones más reconocidas de Sudamérica, pero que todavía está en construcción. Tapia conoce el peso de competir en clubes con grandes hinchadas y expectativas altas. Lo que busca ahora es convertir esa experiencia en continuidad y protagonismo.
Columbus le ofrece un escenario distinto: una liga con otro ritmo, una rivalidad local intensa y un equipo que necesita respuestas inmediatas en esta etapa de refundación competitiva. Su actuación ante Cincinnati es una señal de que puede aportar precisamente eso.
Una semana para cambiar la temporada
El calendario le ofrece a Tapia y al Crew una oportunidad inmediata para prolongar el impulso.
El miércoles 21 de octubre, Columbus disputará la final de la Lamar Hunt U.S. Open Cup 2026 frente a St. Louis CITY SC (8:00 pm ET - CBS Sports Network, Paramount +). El encuentro se jugará en casa de CLB, con un título y un lugar en la historia del club en juego.
Para el Crew, la copa representa mucho más que un trofeo. En una campaña irregular, ganar la Open Cup puede darle un cierre significativo a la temporada (el ganador de la Open Cup clasificará a la Copa de Campeones de Concacaf 2027) y una vía para alcanzar un objetivo que la lucha por los Playoffs todavía no garantiza.
Columbus busca su primer título en esta competición desde 2002. St. Louis, por su parte, disputará la primera final de Open Cup de su historia y llega con la posibilidad de conquistar el primer trofeo de su joven trayectoria.
En ese contexto, la actuación de Tapia ante Cincinnati adquiere un valor adicional. Un delantero que llega con confianza puede ser un recurso importante en una final, aunque el desafío del miércoles será diferente: un partido único, ante un rival que también tiene razones para creer y con poco margen para corregir errores.
La victoria en el clásico no resuelve las dificultades del Crew en la liga. Tampoco borra lo empinada que sigue siendo su ruta hacia los Playoffs. Pero sí cambia el ánimo con el que el equipo llega a una cita que puede definir cómo será recordada su temporada.
Para Tapia, es la posibilidad de pasar de protagonista de un derbi a pieza importante en una final.
El nuevo mapa chileno de MLS
La historia del delantero también coincide con un momento particular para el fútbol chileno en Norteamérica.
En la convocatoria del seleccionador Nicolás Córdova para la más reciente gira de La Roja aparecen tres futbolistas de clubes de MLS: Paulo Díaz, de Atlanta United; Benjamín Kuscevic, de Toronto FC; y Gonzalo Tapia, de Columbus Crew. A ellos se suma Alexis Sánchez, el máximo goleador histórico de Chile, que juega en CF Montréal, aunque no integró la nómina para los amistosos de los últimos días.
La fotografía se amplía con Zidane Yáñez, juvenil de raíces chilenas que pasó por la academia de New York City FC y actualmente pertenece a Huntsville City FC, filial de Nashville SC en MLS NEXT Pro. El joven fue invitado a entrenarse con la selección adulta, un paso distinto al de los futbolistas que ya forman parte de la convocatoria oficial.
Cada caso cuenta una historia diferente. Alexis llegó a MLS con una trayectoria internacional consagrada. Díaz y Kuscevic aportan experiencia defensiva. Tapia busca consolidarse como alternativa ofensiva. Yáñez representa una vía de desarrollo vinculada al sistema formativo de la liga.
Lo relevante es que esos caminos coinciden en un mismo momento para Chile.
Hace diez años, en 2016, Pedro Morales era el único futbolista chileno que jugaba en MLS. Hoy, Alexis Sánchez, Paulo Díaz, Kuscevic, Tapia y Alexander Aravena forman parte de los primeros equipos de clubes de la liga, mientras otros jóvenes con vínculos chilenos recorren su estructura de desarrollo.
La presencia de tres jugadores de MLS en una convocatoria de Chile no es inédita. José Bizama, Felipe Gutiérrez y Diego Rubio coincidieron en una nómina en septiembre de 2019. La novedad está en la amplitud de la historia: ya no se trata únicamente de figuras que llegan desde Sudamérica o Europa, sino también de futbolistas que pueden encontrar en MLS una etapa relevante de sus carreras y de jóvenes que se forman dentro de su ecosistema.
Para La Roja de Chile, esa presencia amplía el mapa de alternativas. No garantiza resultados ni asegura convocatorias futuras, pero sí ofrece más caminos para desarrollar carreras profesionales y mantener a los jugadores en el radar de la selección.
De Recoleta a Ohio: la identidad también viaja
El fútbol no borra las raíces cuando un jugador cambia de país. Las lleva consigo y las incorpora a una nueva historia.
Tapia se formó en Chile, compitió en Argentina y Brasil y ahora busca consolidarse en Estados Unidos. Su recorrido conecta distintas culturas futbolísticas, pero también lo sitúa en una liga donde los clubes construyen identidades locales muy marcadas.
El Hell Is Real es un ejemplo. El apodo del derbi de Ohio hace referencia al conocido cartel religioso situado junto a la carretera interestatal I-71, entre Columbus y Cincinnati. Con el tiempo, la expresión se convirtió en la identidad de una rivalidad que enfrenta a dos ciudades y sus respectivas comunidades futboleras.
En ese escenario, un delantero chileno puede convertirse en protagonista de una historia que pertenece a Ohio sin dejar de representar una trayectoria sudamericana. Para los aficionados de Columbus, Tapia puede ser el futbolista que ayudó a ganar un clásico crucial. Para quienes siguen a la selección chilena, es un atacante que intenta consolidarse en el exterior y mantenerse competitivo.
Para las comunidades latinas que viven el fútbol en Estados Unidos, hay otra lectura: la posibilidad de seguir las carreras de jugadores de sus países dentro de sus propias ciudades, en estadios cercanos y en rivalidades que adquieren significado local.
No hace falta convertir a Tapia en símbolo de toda una generación. Su carrera sigue abierta y todavía tiene mucho por demostrar. Pero su historia permite observar cómo las raíces, las oportunidades profesionales y la identidad de un club pueden convivir en una misma camiseta.
¿Puede MLS convertirse en una plataforma para La Roja?
La pregunta va más allá de cuántos chilenos juegan en la liga. Se trata de entender qué pueden construir desde aquí.
MLS ofrece un entorno competitivo distinto al de Sudamérica y Europa. Para algunos futbolistas, puede representar una oportunidad de sumar minutos; para otros, una plataforma para recuperar protagonismo o asumir nuevas responsabilidades. El resultado depende del rendimiento individual, la continuidad y las necesidades de cada equipo.
El caso de Paraguay en el Mundial de 2026 mostró que los futbolistas de MLS pueden tener un papel importante en una selección nacional: La Albirroja llevó cuatro jugadores de la liga y tres llegaron a coincidir como titulares en el equipo que eliminó a Alemania.
Chile todavía necesita construir su propio camino. La presencia de Díaz y Kuscevic en defensa, Tapia en ataque y Yáñez en el radar de la selección representa una diversidad de perfiles, no una solución automática para los desafíos de La Roja.
La clave estará en que esos jugadores compitan con regularidad, evolucionen en sus clubes y encuentren un lugar dentro del proyecto nacional. Si MLS puede ofrecer esas condiciones, su papel en el fútbol chileno podría ir más allá de ser un destino para figuras consagradas.
Tapia es parte de esa conversación desde una posición muy concreta: la de un delantero que necesita convertir sus oportunidades en actuaciones sostenidas.
El próximo capítulo empieza el miércoles
Para Tapia, el desafío es doble: sostener el protagonismo que acaba de ganar y demostrar que puede influir también cuando hay un trofeo en juego. Su recorrido por Universidad Católica, River Plate y São Paulo explica de dónde viene; sus actuaciones en Columbus empezarán a definir hacia dónde va.
Un gol, una asistencia y un clásico ganado pueden ser el comienzo de algo más grande. La final de la Open Cup será la siguiente prueba.
Y mientras el delantero chileno intenta encontrar su lugar en Ohio, La Roja tiene otra razón para mirar hacia una MLS que, cada vez más, forma parte de su mapa futbolístico.
Porque Gonzalo Tapia no solo está buscando un nuevo escenario después de pasar por tres gigantes sudamericanos. Está intentando convertir ese recorrido en una oportunidad propia, en una liga que también puede abrir nuevos caminos para el fútbol chileno.
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