El “francés más uruguayo” ya encontró en Orlando City un socio charrúa. Antoine Griezmann ya tuvo un Godin, a un Carlos Bueno, a un Josema Giménez, ahora, en Florida tiene a Justin Ellis, un estadounidense con raíces uruguayas con quien comparte videojuegos, celebraciones y una conexión en la cancha como ninguna: ya son tres asistencias del canterano al 7 de Los Leones. Se volvieron a encontrar y festejaron al estilo Luffy, protagonista de One Piece y una de las grandes aficiones del francés.
Mucho antes de compartir vestidor, Ellis ya sabía perfectamente quién era Griezmann. El delantero de 19 años creció admirando al campeón del mundo con Francia y hoy tiene frente a él no solo al jugador que alguna vez fue su ídolo, sino a una referencia cotidiana. La distancia entre ambos desapareció rápido: el francés, según cuentan sus compañeros, se convirtió en uno más del grupo y encontró particularmente en el canterano una conexión que ha sido descrita como casi “telepática”.
Cuando el ídolo se convirtió en compañero
La relación también creció lejos del balón. Ellis y Griezmann forman parte del grupo de jugadores de Orlando que comparte partidas de EA Sports FC y, durante los viajes, el joven estadounidense ha terminado sentado frente al futbolista que durante años veía desde lejos.
“Está literalmente sentado a tu lado jugando FIFA contra ti”, contó Ellis sobre una experiencia que todavía le cuesta asimilar.
Pero fue Griezmann quien anticipó que esa cercanía podía aparecer también en la cancha. Días antes de su debut ante San José, le dijo a Ellis que cuando le diera una asistencia celebrarían juntos al estilo Hotline Bling. El francés casi predijo la jugada: Ellis recuperó una pelota y lo habilitó para su primer gol en MLS, el número 300 de su carrera a nivel de clubes. Después cumplieron la celebración que habían preparado.
Aquello dejó de ser una anécdota. Ellis volvió a encontrar a Griezmann ante Minnesota y nuevamente frente a San Diego. Son ya tres asistencias del Homegrown al francés.
La última volvió a ser decisiva. Ellis encontró a Griezmann para el único gol ante San Diego y Orlando sumó otros tres puntos con una conexión que empieza a repetirse.
One Piece, mucho más que una serie de anime
Para quien no sigue anime, One Piece se puede entender fácil: es una historia japonesa que lleva casi tres décadas siguiendo a un joven pirata llamado Monkey D. Luffy y a la tripulación que va formando en busca de un tesoro legendario. Con el tiempo dejó de ser una serie de nicho y se convirtió en una de las franquicias de entretenimiento más grandes del mundo, con una enorme base de seguidores también en Latinoamérica y España.
Griezmann ha mostrado durante años su afición por la serie y esta vez la llevó hasta la celebración de un gol en Orlando. Junto a Ellis imitó una de las poses asociadas a Luffy después de la anotación ante San Diego, otra muestra de cómo el francés ha incorporado referencias de la cultura popular a sus festejos.
Una sociedad que también hace crecer a Ellis
La influencia funciona en las dos direcciones.
Ellis reconoce que observar el trabajo de Griezmann sin pelota lo ha llevado incluso a exigirse más defensivamente, una faceta que admite no estar entre sus inclinaciones naturales.
“Es un gran modelo para mí, dentro y fuera de la cancha”, explicó.
Pero existe otra particularidad que hace esta sociedad especialmente familiar para el francés.
Ellis nació en Florida y se formó dentro de Orlando City, pero es hijo de madre uruguaya. Sus raíces incluso podrían llevarlo algún día a La Celeste: después de representar a Estados Unidos a nivel juvenil, el atacante ha reconocido que vestir cualquiera de las dos camisetas sería un sueño.
Siempre hubo un uruguayo cerca
Uruguay ha acompañado a Griezmann prácticamente desde el comienzo de su carrera profesional.
Martín Lasarte dirigió sus primeros pasos en la Real Sociedad y fue quien lo hizo debutar con el primer equipo en 2009. El francés era todavía un adolescente y entre los veteranos que lo acompañaron apareció Carlos Bueno.
“Con todo eso empezó el mate, y comenzó a ver las historias de nuestro país”, recordó años después Lasarte.
Bueno le transmitió su pasión por Peñarol y aquella primera influencia abrió una relación con Uruguay que continuó durante años. Después vendrían Diego Ifrán y Chory Castro en la Real Sociedad; Cebolla Rodríguez y José María Giménez en el Atlético de Madrid.
Y, especialmente, Diego Godín.
Con él, la relación trascendió por completo el fútbol. Fueron inseparables durante su etapa en Madrid y el defensor terminó convirtiéndose en padrino de la hija de Griezmann.
Para entonces, el mate, las amistades y el interés por la historia del país ya habían convertido al francés en un personaje particularmente cercano a la cultura uruguaya.
El gol que resumió esa relación
La muestra más visible llegó en Rusia 2018.
Francia enfrentó a Uruguay en los cuartos de final del Mundial y Griezmann marcó el segundo gol del 2-0 que eliminó a La Celeste. No lo celebró.
“No lo festejé porque en mis primeros pasos como profesional siempre tuve un uruguayo para ayudarme, para enseñarme lo bueno y lo malo de este mundo”, explicó entonces.
Meses después, durante una visita a Uruguay, volvió a describir esa constante de su carrera: “Cada año de mi carrera tuve un uruguayo y eso me ayudó en los momentos difíciles”.
En Orlando volvió a aparecer.
Ahora los papeles empiezan a cambiar
La diferencia es que esta vez Griezmann está del otro lado de la relación.
Ellis no llegó desde Montevideo ni se formó en el fútbol sudamericano. Nació en Estados Unidos, recorrió la Academia de Orlando City, pasó por Orlando City B y alcanzó el primer equipo después de ser MVP y Bota de Oro de MLS NEXT U-19.
Es otra generación y otra historia, pero lleva consigo unas raíces celestes que Griezmann conoce muy bien.
Ellis ya le entrega algo concreto al francés: entiende sus movimientos y lo ha encontrado tres veces para marcar. Pero el intercambio puede ser todavía más importante en sentido contrario. El futbolista que alguna vez necesitó referentes a su alrededor ahora tiene la oportunidad de convertirse en uno.
Ante San Diego volvieron a demostrar su complicidad. Después del gol dejaron atrás el Hotline Bling de San José y se inclinaron para imitar una de las poses de Luffy, protagonista de One Piece.
Cambió la celebración, pero no el jugador que encontró a Griezmann.
Durante años hubo un uruguayo ayudando a Griezmann a construir su carrera. Ahora apareció otro en Orlando, solo que esta vez el francés también puede ayudar a construir la del que viene detrás. ¿Hasta dónde puede crecer una sociedad en la que ambos parecen haber encontrado justo lo que necesitaban?
Disfruta de toda la acción de los equipos de MLS a través de Apple TV.
