Carlos Vela no solo triunfó en la MLS: ayudó a inventar una manera de hacerlo. Fue el primer fichaje de LAFC, encontró en Los Ángeles los aliados adecuados y terminó convirtiéndose en una pieza central de un proyecto que pasó de ser una apuesta a campeón y referencia de la liga. Antoine Griezmann tomó nota. Ahora llega a Orlando City, un club con historia joven y ambición, pero todavía en busca de ese salto definitivo. La pregunta no es si el francés puede hacer lo mismo que el mexicano, sino si aprendió lo que realmente hizo posible que Vela cambiara la historia de un club.
Griezmann nunca escondió cuál era su referencia. “Todo lo que ha hecho Carlos con LAFC me llevó a querer hacer lo mismo. Fue un jugador increíble para la MLS y para su club. Ojalá pueda acercarme a ese nivel”, reconoció durante su presentación como jugador de Los Leones de Orlando.
La frase adquiere otra dimensión cuando se mira desde MLS. Griezmann llegó a Estados Unidos siendo campeón del mundo, figura histórica del Atlético de Madrid y uno de los grandes futbolistas franceses de su generación. Su lugar en la historia del fútbol ya estaba construido.
Dentro de esta liga, sin embargo, los papeles se invierten.
En la historia moderna de la MLS, pocos nombres tienen el peso de Vela. Messi ocupa una dimensión propia, pero detrás existe un grupo reducido de futbolistas capaces de transformar no solo un equipo, sino una época de la liga. Carlos pertenece a ese escalón.
No se trató únicamente de goles, premios o títulos. Vela ayudó a construir la identidad de LAFC desde su nacimiento y convirtió su paso por Los Ángeles en una referencia para las estrellas que llegaron después.
Ese es el verdadero tamaño del modelo que Griezmann decidió mirar.
Vela encontró en LAFC aliados para construir su legado
Cuando Vela llegó, LAFC todavía no había disputado un solo partido de MLS. El mexicano fue la primera gran referencia de un plantel que prácticamente se construía al mismo tiempo que el propio club.
A su lado aparecieron futbolistas que terminarían siendo parte fundamental de aquella primera identidad: Diego Rossi, Latif Blessing, Walker Zimmerman, Mark-Anthony Kaye y, unas semanas después de iniciado el proyecto, un joven colombiano de 20 años llamado Eduard Atuesta. La plantilla inaugural también incorporó experiencia con nombres como Benny Feilhaber y Steven Beitashour.
Vela era la estrella, pero aquella historia nunca se construyó solo.
Rossi terminó convirtiéndose en uno de sus principales socios ofensivos. Atuesta creció como organizador del mediocampo y aquel núcleo llevó rápidamente a LAFC de franquicia nueva a contendiente.
Después llegó la temporada que terminó de instalar a Vela entre los grandes nombres de la liga. En 2019 marcó 34 goles, alcanzó 49 contribuciones de gol y fue elegido MVP. Terminó su etapa en Los Ángeles con 93 goles en todas las competiciones, una MLS Cup y dos Supporters' Shields.
Pero su dimensión terminó siendo todavía mayor que sus estadísticas.
Para el aficionado que vio nacer al club, Vela no simplemente jugó en LAFC: ayudó a inventarlo. Fue su primer jugador, su primera gran estrella y terminó convertido en uno de los símbolos definitivos del Negro y Oro.
Eso es algo que Griezmann todavía tiene que construir en MLS.
Y uno de los futbolistas que acompañó a Carlos durante el nacimiento de aquella historia aparece nuevamente, ocho años después, dentro de la de Antoine.
Griezmann encaja en un proyecto que ya existía en Orlando
Atuesta tenía 20 años cuando llegó al primer LAFC de Vela en 2018. Ahora forma parte del Orlando City que recibió a Griezmann.
La coincidencia conecta dos momentos muy distintos.
Atuesta ya vivió desde dentro lo que ocurre cuando una superestrella encuentra futbolistas capaces de crecer junto a ella. Esta vez, sin embargo, el punto de partida cambia por completo.
Vela llegó a un equipo que necesitaba construir prácticamente todo.
Griezmann aterrizó en uno que ya tiene identidad, experiencia de Playoffs y un título de U.S. Open Cup. Orlando incluso alcanzó por primera vez una Final de Conferencia del Este en 2024.
El reto de Antoine no es fundar una era desde cero. Es elevar la que ya existe.
Para hacerlo necesita descubrir cómo potenciar a una plantilla que ya tenía protagonistas antes de su llegada y encontrar dentro de ella a los compañeros capaces de convertirse en sus principales aliados.
Griezmann encuentra a los suyos
La adaptación comenzó rápido.
Griezmann fue titular en sus primeros seis partidos de temporada regular, disputó los 540 minutos posibles y acumuló tres goles y dos asistencias durante ese tramo.
Su primer doblete llegó ante Real Salt Lake y ayudó a Orlando a remontar un encuentro que había comenzado cuesta arriba. La actuación terminó con Antoine elegido Jugador de la Jornada.
Pero la pista más interesante quizá esté en cómo empieza a convivir con quienes lo rodean.
Daryl Dike puede fijar centrales y permitirle aparecer desde unos metros más atrás. Martín Ojeda ofrece otra referencia creativa cerca del área y Atuesta puede conectarlo con el juego desde zonas más profundas. Y el juvenil Justin Ellis puede ser el mejor alumno del Jugador Franquicia francés.
Todavía no son sociedades consolidadas. Son, más bien, las piezas con las que Griezmann empieza a descubrir qué tipo de Orlando puede construir alrededor de su futbol.
Ahí aparece otra de las lecciones del recorrido de Vela.
Carlos no se convirtió en símbolo de LAFC aislándose del resto del equipo. Encontró futbolistas que complementaban aquello que hacía diferente y creció junto a ellos.
Antoine necesita encontrar su propia fórmula.
Esperando ser leyenda en MLS
Ahí aparece la verdadera dimensión del desafío.
Griezmann no necesita demostrar quién fue en Europa. Campeón del mundo con Francia y protagonista durante más de una década en la élite, llegó a Orlando con un lugar asegurado en la historia del Atlético de Madrid y de su selección.
Pero esos logros no construyen automáticamente una historia en MLS.
Vela sí construyó la suya. Carlos convirtió una llegada desde Europa en una etapa inseparable de LAFC. Fue la figura alrededor de la cual nació el club, protagonizó una de las mejores temporadas individuales que ha visto la liga y terminó levantando la MLS Cup.
Griezmann comienza desde otro sitio. Orlando ya sabe ganar. Conquistó la U.S. Open Cup de 2022 y dos años después alcanzó por primera vez la Final de Conferencia del Este. Ha levantado un trofeo, ha llegado a Playoffs y estuvo a un partido de disputar la MLS Cup.
Pero todavía existe una frontera que nunca ha cruzado.
Ahí está el gran desafío de Antoine: convertir a un Orlando competitivo en un Orlando campeón de MLS.
No necesita repetir los 93 goles de Vela ni reproducir en Florida lo que Carlos hizo en Los Ángeles. Su reto es conseguir que, dentro de algunos años, Orlando pueda mirar hacia atrás y reconocer que con Griezmann alcanzó una dimensión que antes no tenía.
Vela llegó a LAFC y terminó siendo inseparable de su historia. Griezmann llegó a MLS siendo ya una leyenda del futbol mundial, pero aquí todavía tiene todo por construir.
Hasta uno de los futbolistas que acompañó el nacimiento de aquella historia de Carlos está ahora en Orlando viendo comenzar la de Antoine.
Vela demostró cómo una estrella puede transformar un club y terminar formando parte de su identidad. ¿Podrá Griezmann hacer de Orlando su propia versión de ese legado?



