El 10 es un número sagrado en el fútbol, pero hoy en MLS es el epicentro de una batalla de identidades. A lo largo de su historia, y también en el presente, esta liga se partió en dos: de un lado, el potrero latino que representan Lionel Messi o Evander, que fractura defensas a pura magia y picardía; y del otro, la precisión europea de Carles Gil o Hany Mukhtar, que somete rivales con rigor táctico y manejo quirúrgico de los espacios. En la MLS 2026, el instinto del barrio y la técnica y táctica se mezclan como en pocos lugares del mundo. Latinos vs. Europeos, dos maneras de sentir la #10.
Los 10 se adueñan del juego
La 10 no es para cualquiera. Es un dorsal reservado para los distintos, esos que piden la pelota en las difíciles y hacen delirar a la hinchada con pinceladas de magia. Son los ídolos que marcan la infancia de cada pibe y cuyas hazañas se vuelven leyenda en sus clubes.
Al pensar en próceres como Messi, Pelé, Maradona o Zidane, hablamos de figuras que, más allá del número, comparten el rol más determinante en la cancha. El 10 es el dueño del juego, el cerebro del equipo y la pieza clave para romper cualquier defensa.
Aunque en el fútbol europeo actual no se busca tanto al enganche clásico, ya que se prefiere el despliegue de los volantes mixtos, la posición sigue pisando fuerte en la MLS. Es ahí donde se ven las dos caras de la moneda: el potrero de los 10 latinoamericanos frente a la dinámica de los europeos.
Lectura recomendada: Por estos motivos el #10 fue protagonista de la Jornada en MLS
Latinoamérica: caos y magia del barrio
En Latinoamérica, el fútbol se lleva en la sangre. Todos tenemos un equipo al que alentamos con una pasión desmedida porque representa nuestro barrio, nuestra identidad y nuestros colores. Por este amor se juega el fútbol en los barrios. Incluso cuando no hay balón, se improvisa con trapos o plásticos porque esa pasión por el deporte puede más que los límites.
Precisamente este espíritu de improvisar y resolver forma el centro de lo que es el estilo sudamericano. De ahí salen los caños atrevidos, los sombreros y demás técnicas inesperadas que generan caos en el terreno de juego. Esto no se puede estudiar de un libro, lo tienes que vivir.
Los 10 sudamericanos de MLS
- Lionel Messi: Sin duda alguna, el capitán del Inter Miami es el 10 absoluto de la liga. Ya no necesita correr; ahora desbloquea defensas con pases quirúrgicos y un dribling indescifrable. Es el maestro de la eficiencia: camina la cancha esperando el momento exacto para liquidar el pleito con un solo impacto. Tras llevarse en dos temporadas consecutivas el premio Landon Donovan MLS MVP con 49g/35a entre 2024 y 2025, el rosarino recuerda que él es el mejor de todos los tiempos.
- Evander: El brasileño de FC Cincinnati es un imán para la pelota. Quiere el protagonismo constante para generar peligro en cada posesión. Con una visión panorámica y un guante en el pie para la media distancia, Evander es el motor y el cerebro de todo lo que inventa Cincy en ataque. Finalista al premio MVP en dos temporadas seguidas y ahora el máximo anotador brasileño en la historia de la liga, Evander está forjando un legado importante en MLS.
- Miguel Almirón: A diferencia de Messi y Evander, Miguel Almirón es un 10 que prospera en el caos de las transiciones. Él se destaca por su velocidad cuando Atlanta United recupera el balón, ayudando al equipo a llegar al área rival de forma directa. Es un obrero del lujo: presiona arriba, recupera e inmediatamente clava el estilete del contragolpe. El paraguayo fue la Contratación del Año en 2017 y fue el motor que ayudó a las Cinco Bandas a levantar la MLS Cup 2018 con 12g/14a.
Europa: cerebro y precisión táctica
En MLS también dictan cátedra los 10 formados en el Viejo Continente, donde el fútbol nació, se estudió y evolucionó por más de un siglo. En Europa residen los templos históricos —Real Madrid, Bayern Munich, Manchester United— que han marcado el norte competitivo y popular del deporte. Allá el fútbol es una ciencia que se refina en laboratorios como La Masia, inculcando a las nuevas camadas que el talento debe encajar en la rigidez del esquema. No se busca el caos, sino la paciencia y el control absoluto para someter al rival.
Los 10 europeos de MLS
- Carles Gil: Forjado en la cantera del Valencia, es el metrónomo de New England Revolution. El español es el dueño de los tiempos; pide la pelota siempre y lee el mapa del partido con una calma envidiable. Su juego no es de gambeta, sino de pincel: usa su visión e inteligencia para castigar con pases filtrados que nadie más ve. Además de ganar el premio MVP en 2021, sus 4g/18a ayudaron a los Revs a ganar el Supporters' Shield con un récord de puntos en ese tiempo (71).
- Thomas Müller: El 'Raumdeuter' o 'intérprete de espacios' llegó a Vancouver Whitecaps para dar una clase magistral de posicionamiento. No necesita fintas ni lujos porque su arma es el movimiento sin pelota. Como un gran maestro de ajedrez, Müller anticipa las jugadas, arrastra marcas y manipula los huecos para que sus compañeros anoten. Su legado no necesita introducción: el campeón del mundo es el futbolista alemán más condecorado en la historia con 35 títulos a su nombre, incluyendo el Campeonato Canadiense que ganó con los Caps en 2025.
- Hany Mukhtar: El 10 de Nashville SC es una amenaza letal por diseño. El alemán se mueve en una zona híbrida donde el armado se funde con la definición. Es explosivo en el contraataque, pero su secreto es el escaneo previo: lee el terreno de juego antes de recibir y ya sabe, con frialdad europea, exactamente cómo va a terminar la jugada. Esta función doble es precisamente lo que le ayudó a ganar el premio MVP y el Botín de Oro en 2022 con 23g/11a, convirtiéndose en el octavo jugador en la historia de la liga que se lleva los dos reconocimientos en la misma temporada.
MLS: el campo de batalla donde todo se mezcla
El 10 ocupa un lugar especial en MLS y lo seguirá teniendo por diseño, ya que la liga pone mucho énfasis en la paridad con reglas que limitan cómo los clubes arman sus planteles. Con solo tres plazas de jugador franquicia, los equipos suelen invertir más recursos en un 10 creativo como piedra angular de sus proyectos.
Ambos perfiles sirven porque aprovechan la brecha de calidad entre ellos y los jugadores que no son DPs.
El 10 latinoamericano funciona porque...
- Con velocidad y regate pueden fácilmente vencer a defensores.
- Son devastadores en las transiciones frecuentes de MLS.
- Saben definir los partidos de la nada con brillo individual.
El 10 europeo funciona porque...
- Pueden penetrar defensas con estrategia y visión.
- Generan la calma y la pausa en los partidos para dictar el ritmo.
- Potencian a sus compañeros con su lectura superior y talento.
Esta dualidad entre el potrero y la pizarra no es solo un choque de estilos; es el debate central que definirá la identidad de la MLS en los próximos años. La cuestión abre tres interrogantes punzantes para el futuro:
- ¿La MLS será una liga de autores o de sistemas? El dilema es si los clubes seguirán apostando por el "10 franquicia" que tiene las llaves del equipo (estilo Messi o Evander en la actualidad... o Diego Valeri e Ignacio Piatti años atrás) o si la liga mutará hacia el modelo europeo de sistemas rígidos donde el individuo se diluye en la táctica.
- La extinción del "enganche" vs. su refugio: Mientras el mundo sentencia la muerte del 10 clásico, la MLS se ha convertido en su último santuario. El debate es si esta "resistencia" del potrero es una ventaja competitiva que atrae fans o un anacronismo que frena el nivel táctico frente a las potencias mundiales.
- Un tema de identidad: ¿Podemos decir en este momento que el #10 y su importancia dentro de los equipos de MLS ya es parte del legado y la forma de entender el fútbol en MLS? ¿Ha creado la liga enganches autóctonos, íntegramente formados en el sistema de MLS? ¿Es sustentable la idea de contar con este tipo de creativos en el futuro?
Esto es parte de lo que hace la MLS tan fascinante: solo en esta liga la variedad de talentos que dominan la cancha de maneras diferentes está tan marcada. e incluso chocan para crear enfrentamientos interesantes. Aquí no hay 'respuesta correcta' ni un método uniforme de cómo jugar al fútbol, sino un crisol de culturas y formaciones deportivas que nos dan estilos únicos para disfrutar.



