Mauricio Pochettino busca respuestas urgentes para reinventar a la Selección de Estados Unidos, y esta vez el llamado viene desde casa. La primera convocatoria de su nuevo ciclo no solo dinamita la zona de confort de las figuras consagradas, sino que desata una invasión de talento joven criado en las academias locales. Con la mira fija en el largo plazo, el técnico argentino necesita piezas con hambre de protagonismo; mientras tanto, nuestra liga le demuestra que el futuro ya se produce en canchas propias. La pregunta es inevitable:
¿Pochettino está abriéndole la puerta a la MLS, o la liga ya derribó los muros desde adentro?
Un nuevo ciclo necesita nuevas respuestas
Poch no está empezando de cero, pero sí está empezando algo diferente. Después del Mundial 2026 -donde la selección de Las Barras y las Estrellas quedó eliminada en octavos de final- el director técnico tiene por delante un proyecto que llegará hasta 2030 y una convocatoria que refleja exactamente esa intención: experiencia para sostener el presente, pero también juventud para construir el futuro.
De los 28 jugadores llamados para los partidos ante Perú, Chile, México y Canadá, 13 todavía no han debutado con la Selección mayor y la edad promedio del grupo es de apenas 22 años y nueve meses, más de cuatro años menos que la plantilla que se utilizó en la Copa del Mundo. El propio Pochettino definió esta etapa como un "fresh start" y dejó claro que el objetivo es identificar a los futbolistas que puedan formar parte del proceso de cuatro años hacia 2030.
Pero hay un detalle que hace que esta convocatoria sea especialmente interesante: muchas de esas respuestas están llegando desde la MLS.
Los clubes ponen las cartas sobre la mesa
Doce de los 28 jugadores citados pertenecen actualmente a clubes de MLS. Y nueve de ellos tendrán la oportunidad de conseguir su primera aparición con la Selección absoluta.
No están concentrados en un solo club ni representan una única historia. Philadelphia Union aporta tres jugadores; Ney England Revolution y Red Bull New York, dos cada uno; Chicago Fire, FC Cincinnati, Orlando City, Nashville SC y New York City FC completan el grupo con un representante cada uno. Ahí está el verdadero cambio.
La conversación ya no gira únicamente alrededor de una estrella joven que aparece de manera extraordinaria. Hay futbolistas que llegan desde distintos proyectos, distintas academias y distintas ciudades. MLS está colocando nombres que llaman a la puerta de Pochettino casi al mismo tiempo.
Ya no es solo descubrirlos: es tenerlos listos
Detrás de esta convocatoria existe una infraestructura que hace unos años no tenía la misma dimensión.
Veintiuno de los 28 convocados pasaron por Development Academy o MLS NEXT y 18 llegaron a través de academias vinculadas a clubes de MLS. Además, MLS NEXT cuenta esta temporada con 162 de sus exjugadores en plantillas de MLS, mientras que 483 futbolistas formados bajo la regla del Homegrown o canterano ya han disputado almenos un partido de temporada regular desde que comenzó el mecanismo en 2008.
Los números no significan que la MLS haya dejado de ser una liga de desarrollo para convertirse automáticamente en la principal proveedora de jugadores al USMNT. Pero sí muestran algo difícil de ignorar: el camino entre una academia local, el primer equipo y la Selección mayor se está haciendo cada vez más visible.
Cavan no está solo
Cavan Sullivan es quizá el nombre que más ruido genera, pero esta historia sería demasiado pequeñ si terminara en él.
Peyton Miller y Brooklyn Raines llegan desde New England, Adri Mehmeti y Julian Hall, desde Red Bull New York, Neil Pierre y Frankie Westfield acompañan a Sullivan desde Philadelphia, mientras que Justin Ellis representa a Orlando City.
Algunos son adolescentes que todavía están intentando tomar protagonismo en MLS. Otros ya tienen experiencia profesional. Y varios ni. siquiera han debutado con el USMNT.
Pochettino no está premiando una generación ya consolidada; está probando qué parte de ella puede convertirse en el próximo núcleo de la Selección.
La alianza entre casa y Europa.
La MLS y Europa no están compitiendo por el futuro de la Selección estadounidense; pueden estar construyéndolo juntas. La convocatoria mezcla a una docena de jugadores locales con 16 futbolistas que militan en el viejo continente, desde referentes como Tyler Adams y Antonee Robinson en la Premier League hasta Sergiño Dest y Ricardo Pepi en PSV, Yunus Musah en el AC Milan, Gio Reyna en Strasbourg y Malik Tillman en Bayer Leverkusen, creando una combinación entre el talento que se esta formando en casa y la experiencia de quienes ya compiten en algunos de los escenarios más exigentes del mundo.
Ahí opuede estar una de las claves del proyecto de Pochettino: no elegir entre una ruta y otra, sino conectar ambas.
La fábrica de talento cambió de lugar
La liga ya no solo recibe jugadores hechos. También los está formando .
Detrás de esta convocatoria hay una generación que ha seguido el proceso de los equipos de la MLS antes de ponerse a disposición de Pochettino.
Eso cambia también la relación entre la liga y la Selección.
Mauricio Pochettino necesita construir un USMNT diferente para los próximos cuatro años. Necesita competencia, profundidad y futbolistas que todavía tengan margen para crecer. Y la MLS está colocando cada vez más jovenes que no le permiten ver hacia otro lado
Los números empiezan a contar esa historia. Sullivan suma 17 contribuciones de gol en MLS esta temporada, con seis goles y 11 asistencias, y llega a la Selección después de encadenar siete partidos consecutivos aportando un gol o una asistencia. Hall, otro canterano de Red Bull New York, registra nueve goles y cuatro asistencias en 15 partidos como titular en 2026. Y Mehmeti, con apenas 17 años, ya acumula 15 titularidades, un gol y cuatro asistencias en su primera temporada de MLS.
No todos tienen que producir goles para demostrar el cambio. Peyton Miller, formado por New England, ya suma 48 apariciones de MLS, 39 como titular, cinco goles y tres asistencias; mientras Brooklyn Raines, después de iniciarse en el sistema de desarrollo estadounidense y dar el salto a Houston, lleva 13 titularidades con New England en 2026, consolidándose como una pieza regular en el mediocampo.
Las cifras cuentan algo que va más alla de una buena temporada: estos jugadores ya no están esperando que llegue su momento; están creando el suyo en MLS. Y ahora Pochettino tiene que decidir si ese impacto que ya están teniendo en sus clubes puede convertirse en lo que él necesita para su proyecto.
El precedente que abrió el camino
Si hay un nombre que demuestra que esta ruta no nació ayer, es Landon Donovan. Antes de que existiera el modelo Homegrown como lo conocemos hoy, Donovan ya había recorrido buena parte del camino que la MLS intenta construir actualmente: talento desarrollado en Estados Unidos, salto al profesionalismo siendo adolescente y, después, protagonismo con la Selección. Debutó con el USMNT con apenas 18 años y terminó convirtiéndose en una de las grandes referencias de la historia del programa, con 157 partidos y 57 goles. Su importancia no se explica solo por las cifras: él da nombre al premio al MVP de cada temporada de MLS, fue protagonista en tres Mundiales y, especialmente en 2010, marcó el gol que clasificó a Estados Unidos a los octavos de final en el último partido de la fase de grupos contra Argelia. También fue elegido Jugador del Año de Concacaf en 2010.
Donovan fue una excepción en su época. La pregunta que plantea esta nueva generación es si esa excepción puede convertirse finalmente en sistema. Si jugadores como Cavan Sullivan, Julian Hall, Peyton Miller o Adri Mehmeti consiguen transformar sus oportunidades en carreras internacionales, la MLS no solo estará formando futbolistas: estará construyendo una ruta cada vez más directa hacia la Selección.
La puerta está abierta.
Una convocatoria no convierte a un prospecto en protagonista. Ahora viene lo díficil: competir, ganarse minutos, responder cuando el escenario pese y demostrar que pueden quedarse.
Tal vez dentro de unos años miremos esta lista y reconozcamos a los nombres que cambiaron el rumbo de la Selección. O tal vez descubramos que el verdadero cambio no estaba en un jugador, sino en el lugar donde empezó a formarse.
La puerta ya está abierta. La pregunta es quién será el primero en cruzarla y cuánto cambiará el USMNT cuando lo haga.



