Match Reaction

La lección del sábado: En MLS ganar también es saber sufrir

2026 MLSes Newsdesk v2 (4)

En la MLS, la paridad manda y cualquiera puede dar la sorpresa. Pero una cosa es poner al rival contra las cuerdas y otra muy distinta saber responder cuando el partido cambia. Así comenzó la jornada del sábado: Toronto FC remontó en el tiempo añadido el Canadian Classique ante CF Montréal, con Lewis Morgan y Djordje Mihailovic como héroes de una remontada en apenas dos minutos. En La Ciudad del Viento, Maren Haile-Selassie fue decisivo con una asistencia y el gol del triunfo de Chicago Fire FC ante un New York City FC que no supo aprovechar su superioridad numérica, pese al empate de Anton Salétros. Dos remontadas con contextos distintos y una derrota que deja la otra cara de la historia: cuando la temporada entra en su recta decisiva, no basta con tener una oportunidad de ganar; también hay que saber aprovecharla.

Toronto: dos minutos para cambiarlo todo

Toronto parecía destinado a prolongar su mala racha reciente, tras caer ante Nashville, St. Louis CITY y Orlando en las últimas jornadas. Perdía 1-0 ante CF Montréal, su máximo rival, y el tiempo reglamentario estaba prácticamente agotado. Pero cuando el encuentro parecía escaparse, los Reds encontraron una respuesta que cambió el desenlace y el ánimo de su temporada.

Morgan empató al minuto 93 con una volea tras un balón elevado de Niklas Dorsch. Para el extremo escocés, incorporado desde San Diego FC el mes anterior, fue su primer gol con Toronto y el primero que anotaba en una temporada regular desde octubre de 2024.

Dos minutos después, Mihailovic conectó de primera el centro raso de Richie Laryea para sellar el 2-1 y desatar la celebración en BMO Field.

El gol tuvo un significado especial para el mediocampista estadounidense, que había jugado para Montréal entre 2021 y 2022.
"Ahora he marcado en los dos lados de este derbi. Se siente bien", explicó tras el encuentro, sin ocultar el cariño que conserva por su antigua afición.

La victoria fue mucho más que un golpe de efecto en una rivalidad canadiense. Toronto cortó una racha de tres derrotas consecutivas y alcanzó los 32 puntos, apenas uno por debajo de la última plaza de clasificación a los Playoffs de la MLS Cup 2026 presentados por Audi en la Conferencia Este.

Con seis partidos por disputar, los Reds siguen teniendo terreno que recuperar. La remontada no resolvió sus problemas, pero les devolvió una oportunidad que parecía perdida.

Chicago: competir cuando el escenario se pone en contra

En Chicago, la prueba fue diferente. No se trataba de encontrar dos goles en el último suspiro, sino de reorganizarse y competir durante toda una segunda mitad con un jugador menos.

NYCFC golpeó primero al minuto 19. Agustín Ojeda condujo el contraataque y encontró a Hannes Wolf, quien aprovechó el espacio para adelantar a los visitantes. Nueva York tenía la ventaja y parecía haber encontrado el escenario ideal para afrontar el resto del encuentro.

La situación mejoró todavía más para los neoyorquinos cuando Djé D’Avilla recibió su segunda tarjeta amarilla al minuto 43 por una entrada tardía sobre James Sands. Chicago debía jugar toda la segunda mitad en inferioridad numérica.

Sin embargo, el Fire no permitió que la expulsión definiera el partido. Encontró el empate al minuto 55, cuando Haile-Selassie envió el balón hacia Salétros y el sueco conectó de cabeza para superar a Matt Freese.

Chicago siguió buscando su oportunidad y la encontró al minuto 87. Freese perdió el balón en una zona peligrosa y Haile-Selassie aprovechó el error para completar la remontada: 2-1.

El atacante fue decisivo en ambos goles del Fire, pero el triunfo también tuvo una dimensión colectiva. Chicago necesitó reorganizarse, resistir y mantenerse en el partido hasta encontrar el momento adecuado para golpear.

Jugar con diez hombres no hizo desaparecer las dificultades. Lo que cambió fue la manera en que el equipo respondió a ellas.

NYCFC: cuando la ventaja no alcanza

Para New York City FC, la derrota dejó una sensación difícil de ignorar. El equipo se había adelantado en el marcador y afrontó toda la segunda mitad con superioridad numérica. Tenía las condiciones para administrar el resultado, pero terminó marchándose sin puntos.

El regreso de Alonso Martínez a la titularidad, por primera vez desde 2025, ofreció una nota positiva. El delantero volvió a sumar minutos después de reaparecer desde el banquillo en partidos anteriores, aunque fue sustituido alrededor de la hora de juego.

El problema colectivo apareció después. NYCFC permitió que Chicago empatara, no consiguió recuperar el control y terminó pagando una pérdida decisiva de su arquero.

La derrota no puede explicarse únicamente por el error de Freese. Antes de esa jugada, el Fire ya había demostrado que podía competir pese a la inferioridad numérica, mientras los visitantes no encontraban la manera de convertir su ventaja en control efectivo.

Ahí está la otra cara de la jornada. Tener más jugadores en el campo no garantiza dominar el partido, del mismo modo que ir perdiendo no significa que un equipo esté fuera de él.

Toronto reaccionó cuando el reloj se agotaba. Chicago se adaptó cuando las circunstancias lo obligaron. NYCFC no consiguió proteger lo que había construido.

El fútbol también se juega en la relación con la gente

Las consecuencias de estos partidos no terminan cuando el árbitro pita el final. En Toronto, remontar el Canadian Classique ante Montréal tiene una carga emocional que va más allá de los tres puntos. El pasado de Mihailovic con el rival añade otra dimensión a una celebración que llegó en el momento más dramático posible.

En Chicago, ganar con diez hombres convierte una tarde complicada para el equipo de Robert Lewandowski en una demostración de resistencia ante la propia afición. Para NYCFC, en cambio, dejar escapar una oportunidad así alimenta la frustración de quienes sienten que el equipo vuelve a repetir errores que le cuestan puntos y que penalizan de manera fuerte sus opciones de llegar a la postemproada.

El fútbol construye parte de su identidad en esas experiencias compartidas: el orgullo de representar una ciudad, la memoria de una rivalidad y la esperanza de que una victoria pueda cambiar el rumbo de una temporada.

Para nosotros en MLS Español, esa dimensión humana ofrece una puerta para hablar de lo que significan los equipos para sus comunidades. Pero el vínculo cultural debe surgir de las historias y las voces reales de sus protagonistas, no de asumir que todos los aficionados viven el fútbol de la misma manera.

La diferencia está en la respuesta

La paridad es parte del atractivo de la MLS. Los resultados inesperados mantienen viva la competición y hacen que la lucha por los playoffs pueda cambiar de un fin de semana a otro. Pero estos encuentros permiten mirar más allá de la sorpresa.

No todos los partidos se ganan con una remontada épica. Tampoco una derrota demuestra por sí sola que un equipo carezca de carácter. Lo que importa es cómo se combinan las decisiones tácticas, la concentración, la ejecución y la capacidad de adaptación cuando el plan original deja de funcionar.

Toronto necesitó dos goles en el tiempo añadido. Chicago tuvo que reorganizarse durante una mitad completa con diez hombres. NYCFC debía proteger una ventaja y no lo consiguió.

Cada equipo afrontó un problema distinto. La diferencia estuvo en cómo respondió.

Con la temporada regular acercándose a su desenlace, esos momentos pueden pesar tanto como el talento que permite construir una ventaja. Toronto mantiene viva su pelea por la clasificación; Chicago convirtió una tarde complicada en una victoria; el eqipo de Nueva York se marchó con la frustración de haber dejado escapar una oportunidad.

La MLS seguirá ofreciendo sorpresas. La pregunta es qué equipos sabrán convertir esos momentos de incertidumbre en puntos.

Porque cualquiera puede dar la sorpresa. Lo difícil es encontrar la respuesta cuando el partido deja de salir como lo planeaste.

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