Vancouver Whitecaps llegó a su primera MLS Cup porque decidió creer. Creyó en un plan, creyó en un liderazgo y creyó en una identidad que no tenía hace años. Con Thomas Müller como referencia global, el método “BELIEVE” que Jesper Sørensen adoptó de la serie de Apple TV 'Ted Lasso', un plantel que funcionó como bloque durante toda la temporada y un núcleo latino determinante. Encontró estabilidad, claridad y una mentalidad de campeón.
Con una victoria de visita en California, ante San Diego FC 1-3, el alemán y 'los Caps' ganaron el título de la Conferencia Oeste y encajan en un modelo que ellos mismos utlizaron en la previa: el que popularizó Ted Lasso en el show de Apple TV. Esto y más son paralelismos de historias en el que creer es parte del funcionamiento, más allá de la práctica de su DT danés, que es un éxito.
Creer primero, ejecutar después
El cambio clave del equipo fue interno, se reestructuró, Sørensen tomó las riendas este año y lo perfeccionó con la plantilla que tenía desde hace un año, algunas variantes y la empaquetó con el campeón del mundo alemán.
Queda mejor representado si utilizamos este dato: la MLS Cup será la tercera final que los Whitecaps disputan en 2025. Ya jugaron la final de Copa de Campeones de Concacaf y el Campeonato Canadiense.
En la previa, y en todo el recorrido de postemporada Müller se ha mostrado como un portavoz emocional del equipo, alguien que ya representa la identidad del proyecto y la conexión con la ciudad.
Tras la victoria, mientras hablaba para MLS, explicó lo que significa para el equipo y los fanáticos señalando a los que viajaron 2,259 kilómetros para ver la final de Conferencia Oeste: "La verdad, me siento increíble. No solo porque estoy orgulloso del equipo —como les dije el otro día a los muchachos— sino porque ser parte de este camino es algo espectacular. Este grupo se merece muchísimo, y yo también lo estoy disfrutando. Mira estas imágenes… sí, es una derrota, una derrota dura para San Diego, pero por eso jugamos este deporte: por atmósferas así".
El paraguayo, motor de respiro y el que además asistió a White en el primer gol de 'los Caps', Andrés Cubas, habló de cómo "la mentalidad" fue lo más importante para ganar: "Las ganas que teníamos de cumplir este primer objetivo, sabíamos que sería difícil, había que salir con la mentalidad de salir a ganar cada pelota, fue fundamental para quedarnos con el triunfo y eso lo tuvimos todo el año para llegar a este momento que estamos pasando".
La ejecución
Y ya seguiremos con 'the lasso way', en temas de ejecución quizá no encontraremos muchas similitudes, el AFC Richmond de Lasso terminó siendo un poco más basado en el tiki-taka de Guardiola y el fútbol total neerlandés, que consiste en el cambio o rotación de posición constante de sus jugadores.
En este caso estamos hablando de unos Whitecaps que usan el fútbol total en el sentido más literal de la frase: jugar en equipo, con todo el equipo y balanceadamente.
Todo después de la llegada de Sørensen, así juegan 'los Caps':
- Bloque compacto y líneas cortas: Juega con distancias reducidas entre defensa, mediocampo y ataque para sostener control y no exponerse. Es un equipo que minimiza espacios interiores.
- Transiciones rápidas pero no caóticas: No es un equipo vertical por necesidad, sino por diseño. Recupera y sale en dos o tres pases, pero siempre con una estructura detrás para no romper la forma. El lateral colombiano Édier Ocampo y sus extremos Ali Ahmed y Emmanuel Sabbi son parte de esta carga.
- Presión racional.
- Vancouver no presiona todo el tiempo. Es una presión puntual, no sostenida, muy equilibrada.
- Laterales que progresan, pero con control: sus laterales suben, pero no “a lo loco”.
- Un mediocampo que sostiene todo (Andrés Cubas + Sebastián Berhalter).
- Müller como el líder ofensivo: dicta cuándo acelerar, cuándo pausar, cuándo servir de tercer hombre, cuándo organizar al bloque desde adelante.
Es un equipo que no depende de un solo jugador, todos los jugadores con más de 10 minutos de ingresar al campo participaron en goles o asistencias en temporada regular y postemporada.
Brian White quién además fue el jugador del partido, apareció por primera vez en postemporada con doblete y confirma que allí todos participan. Sabbi ya lo hizo, Laborda también y el alemán también.
Thomas Müller cree
Todo esa ejecución ya la vimos a lo largo de la temporada, pero el elemento que terminó de elevar al proyecto fue Thomas Müller.
Su impacto no se reduce a goles o presencia mediática. Es un líder que marcó estándares, ordenó al grupo y activó una calma competitiva que el equipo no tenía.
Tras eliminar a San Diego, su lectura fue simple y directa: “Estoy orgulloso del equipo. Estamos creciendo. Este grupo tiene muchas cualidades y estoy aquí para aportar experiencia. Está funcionando".
Y su análisis del segundo tiempo en el que los californianos quitaron ventaja al marcador expuso el cambio real: “Fue lo mejor porque nos apegamos más al plan”.
Puede que el alemán no haya anotado muchos goles o asistido en postemporada como lo hizo al cerrar la temporada regular. Pero su efecto es claro: corrige, motiva y sobretodo optimiza un modelo que ya lo tenía bien calculado su entrenador.
No es que antes no hubiera plan. Es que Müller ayudó a ejecutarlo con más consistencia, y levantar a un grupo que venía desinflándose tras perder el título que soñó con la CCC, y bajas importantes.
"Tenemos muchos guerreros, pero también muchísimo talento. Talento como grupo, no solo un gran jugador. Tenemos muchos tipos fuertes, muchas cualidades, y la clave es juntarlas. Como dije, estamos creciendo, aprendiendo, y estoy feliz de aportar mi experiencia. Siento que está funcionando muy bien".
Eso es exactamente lo que hacía al equipo de Ted Lasso especial. Creer como grupo, enfoque táctico sólido y la mentalidad de "jugar como equipo".
El Lasso Way aplicado a un equipo real
Los paralelismos con Ted Lasso funcionan porque ambos proyectos parten del mismo principio: ordenar la mentalidad antes que el campo. El “BELIEVE” en la serie no es emocional; es funcional. Y en Vancouver ocurrió exactamente eso.
Tres ideas coinciden con precisión:
- Identidad antes que talento: Vancouver tenía piezas, pero no convicción total para llegar a esta instancia. Eso se lo dio Müller. Y es algo que dejó claro era importante para él. "Vancouver Whitecaps con Thomas Müller, no Müller y después los Caps.
- Liderazgo humano: Müller y Sørensen cumplen ese rol como Lasso en la serie. Líderes que mueven a un vestuario y a una ciudad entera, que recuerda a la era de 1979, cuando fueron campeones del Soccer Bowl en la NASL.
- Creer como método: ganó confianza con la llegada del alemán, creyeron, su ciudad creyó y el equipo lo hizo realidad.
“We win because we believe”, decía Lasso en la serie, y esa lógica aplica exactamente a este Vancouver que llega a la final con un grupo de proyección internacional y estándares elevados: Ahmed y Nelson rumbo a Canadá, Cubas con Paraguay y Blackmon y Berhalter peleando por un lugar con Estados Unidos.
Una gran final
La MLS Cup será en el Chase Stadium frente a un Inter Miami dominante, y Thomas Müller no esquivó el contexto: será un duelo directo contra Lionel Messi, un rival al que ya enfrentó en Mundiales y Champions.
Hay un matiz histórico detrás: si Vancouver gana, Müller se convertirá en el primer campeón del mundo en conquistar la MLS. Del otro lado, Messi, Busquets y Rodrigo De Paul también buscan lo mismo.
Müller confesó en Apple TV cómo deseaba esta final ante 'las Garzas' y cómo disfruta verlo jugar a Messi. “Tengo la sensación de que Miami es un equipo muy fuerte. Hoy los vimos ganarle a New York de una forma realmente contundente. Creo que será una gran final. Yo deseaba esta final… y aquí estamos. Es fantástico para todos".
Y como en Ted Lasso, donde el AFC Richmond llegó a la última jornada jugando su versión más completa para enfrentar a un viejo rival, West Ham, VAN entra a esta final desde un lugar similar: un equipo que ya alcanzó su mejor forma competitiva, con una cultura clara de la ciudad y un vestuario que cree en lo que hace.
Esta historia también tiene su choque entre viejos rivales: Müller y Messi, frente a frente otra vez en el momento más grande.
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