Hay preguntas que generan más discusiones que una falta dentro del área. ¿Es *Carles Gil* el mejor español que ha jugado en MLS?
La respuesta, por ahora, no importa tanto como la pregunta. Porque después de lo que hizo en Columbus, resulta cada vez más difícil sacar al capitán de New England Revolution de esa conversación.
Un golazo. Dos asistencias. Tres participaciones directas en los tres goles de una victoria 3-1 como visitante ante el Crew.
Y, de nuevo, Carles Gil haciendo lo que mejor sabe: complicar cualquier intento de cerrar el debate. Sus 152 contribuciones a gol en MLS hablan por sí solas. Gil está en la élite de la historia de Major League Soccer, al integrar el exclusivo grupo que superó la marca de 150 servicios.
- Landon Donovan, 281
- Jaime Moreno, 235
- Chris Wondolowski, 213
- Steve Ralston, 211
- Kei Kamara, 210
- Jeff Cunningham, 204
- Preki, 191
- Jason Kreis, 182
- Dwayne De Rosario, 181
- Brad Davis, 180
- Ante Razov, 180
- Diego Valeri, 177
- Luciano Acosta, 175
- Cobi Jones, 161
- Diego Fagundez, 159
- Hany Mukhtar, 159
- Carles Gil, 152
- Josef Martinez, 152
- Albert Rusnak, 152
- Bradley Wright-Phillips, 151
David Villa tiene su legado.
Riqui Puig tiene su impacto.
Jordi Alba y Sergio Busquets llegaron con un peso histórico imposible de ignorar.
Víctor Vázquez y Alejandro Pozuelo también tienen argumentos que no caben en una simple lista. Pero con Gil hay algo diferente.
No llegó a MLS como una superestrella mundial. No necesitó aterrizar con un Balón de Oro en el currículum ni formar parte de una generación histórica del fútbol español para construir su nombre: lo construyó aquí.
Y quizá por eso la pregunta resulta inesperada, pero justa:
¿Y si Carles Gil ya es el español más grande en la historia de MLS?
El 'lore' español en nuestra liga
Villa llegó a MLS como una superestrella mundial. Campeón del mundo, campeón de Europa, goleador de Barcelona y Atlético de Madrid, 'El Guaje' fue el primer gran rostro futbolístico de New York City FC. Ganó el MVP en 2016 y dejó 80 goles en temporada regular.
Jordi Alba y Sergio Busquets llegaron a Inter Miami después de haberlo ganado prácticamente todo con Barcelona y España. Su presencia ayudó a convertir el proyecto de Miami en un fenómeno global y, junto a Lionel Messi y Luis Suárez, formaron uno de los grupos de jugadores españoles más reconocibles que haya tenido la liga.
Víctor Vázquez tuvo un recorrido diferente, pero también dejó una marca importante: campeón de la MLS Cup con Toronto FC en 2017 y protagonista de uno de los mejores equipos de la historia reciente de la competición.
Riqui Puig pertenece a una generación distinta. Llegó joven, convirtió a LA Galaxy en su escenario y fue pieza fundamental del equipo campeón de la MLS Cup 2024, además de entrar en el Equipo Ideal del MLS de ese año.
Todos tienen un argumento.
Pero Gil tiene algo que ninguno puede copiar.
New England Revolution y Carles Gil ya forman parte de la misma historia.
El español que dejó de ser extranjero en MLS
Gil llegó en 2019 después de haber construido una carrera importante en España e Inglaterra.
No llegó a MLS como una leyenda mundial. Tampoco como una promesa adolescente.
Llegó en ese punto extraño en el que un futbolista todavía tiene mucho que demostrar, pero ya tiene suficiente experiencia para saber quién es. Lo hizo después de haber sido parte en Europa de Elche CF. Valencia CF, Aston Villa FC y Deportivo La Coruña.
Y terminó convirtiéndose en algo más difícil de conseguir: un jugador de época para un club de MLS.
Fue MVP de nuestra liga en 2021. Fue dos veces elegido como integrante del XI Ideal de MLS. Ha sido convocado cinco veces MLS All-Star Game. Ganó cinco veces el premio de MVP de New England Revolution, récord del club.
Y sus números cuentan una historia todavía más contundente.
Antes de comenzar 2026 ya acumulaba 193 partidos de temporada regular con New England, 49 goles y 87 asistencias. Ahora, después de su actuación en Columbus, está en 215 partidos, 55 goles y 93 asistencias en temporada regular con el Revolution.
En playoffs suma otros dos goles y cinco asistencias.
Hace meses cruzó además una frontera simbólica que explica bien su importancia: se convirtió en uno de los pocos jugadores en la historia del Revolution con al menos 50 goles y 50 asistencias en temporada regular.
Es decir: Gil ya no está persiguiendo un legado.
Está administrándolo.
Lo volvió a recordar
Quizá por eso la actuación ante Columbus resulta más interesante que los números mismos.
Un golazo puede ser una jugada. Una asistencia puede ser una estadística. Dos asistencias y un gol en un triunfo como visitante empiezan a parecer una declaración.
Gil participó directamente en los tres goles del Revolution y fue nuevamente ese futbolista que parece tener un segundo más que el resto cuando la pelota llega a sus pies.
Pero hay algo que los números no alcanzan a explicar: lo que Gil provoca en quienes juegan a su lado.
Marko Mitrović, técnico de New England, lo resumió después del partido en una frase sencilla:
“Siempre nos da esa calma, esa confiaza, ese convencimiento."
Calma. Confianza. Convencimiento.
No habló de goles ni de asistencias. Habló de sensaciones.
Y quizás ahí esté una de las claves para entender el tamaño de Gil en New England. Hay futbolistas que mejoran un equipo con sus estadísticas. Otros lo hacen porque, cuando están en la cancha, el resto juega como si las cosas fueran a salir bien.
Gil pertenece a la segunda categoría.
Una saga completa con su nombre
Aquí está probablemente el verdadero duelo.
David Villa tiene por antecedentes futbolísticos el mejor argumento para quien valore el impacto inmediato y el nivel máximo en MLS.
Llegó como estrella global y rápidamente se convirtió en uno de los mejores jugadores de MLS. Su capacidad goleadora y su personalidad hicieron de NYCFC uno de los proyectos más reconocibles de la liga.
Pero Villa estuvo en nuestra liga cuatro temporadas. Gil ya lleva ocho.
Villa fue una estrella internacional que triunfó en MLS. Gil convirtió MLS en una parte central de su carrera.
Y esa diferencia empieza a pesar cuando hablamos de grandeza histórica.
Puig es la amenaza al trono
Si hay un español que puede complicar este ranking en el futuro, probablemente esa persona sea Riqui Puig.
Su caso es fascinante porque representa otra etapa de MLS. Puig llegó con 22 años y con la posibilidad de reconstruir su carrera lejos de la presión del Barcelona. En Los Ángeles encontró libertad, responsabilidad y un equipo alrededor del cual podía jugar.
Ganó la MLS Cup en 2024 y fue incluido en el Equipo Ideal de esa campaña.
Su fútbol es diferente al de Gil. Más conducción, más aceleración desde el interior, más capacidad para romper líneas con la pelota.
Y tiene algo que Gil ya no puede comprar: tiempo.
Si Puig consigue volver de su lesión y encadena varias temporadas al nivel que mostró en 2024, la conversación puede cambiar.
Pero hoy, en términos de legado acumulado, Gil todavía tiene una ventaja clara y evidente.
Los nombres que cambiaron la escala
Y después están Alba y Busquets. Su grandeza futbolística no necesita explicación. Ambos llegaron a MLS con una carrera europea que prácticamente ningún otro español de esta lista puede igualar.
Pero su legado en la liga es diferente. No necesitan demostrar que fueron grandes futbolistas. Su pregunta histórica flota alrededor de cuánto impacto lograron acumular en MLS en el Inter Miami CF ganador de la MLS Cup 2025.
Y ahí aparece una distinción interesante: ser el futbolista español más grande que jugó en MLS no es exactamente lo mismo que ser el español que construyó el legado más grande dentro de MLS.
España sigue llegando
Quizás lo más interesante de esta discusión es que ya no termina con las grandes estrellas.
Pep Biel representa otro modelo.
Llegó a Charlotte FC desde Olympiacos, primero cedido y después adquirido definitivamente, y rápidamente se convirtió en una pieza de producción ofensiva. En 2025 terminó con 10 goles y 12 asistencias en 26 partidos.
No desembarcó para cerrar una carrera.
Llegó para competir.
Y luego está Sergi Solans.
Su historia quizá sea la más estadounidense de todas. Nacido en Lleida, formado en Girona, pasó por Oregon State y UCLA antes de llegar a MLS a través del SuperDraft con Real Salt Lake.
No hubo un gigante europeo detrás del fichaje. No hubo una presentación de Hollywood. Hubo universidad, adaptación, minutos y oportunidad. Y Solans la convirtió en goles.
Su aparición en 2026 —incluido el gol y la asistencia frente a Colorado Rapids— mostró que el camino hacia MLS para un español ya no tiene una única puerta de entrada.
Puedes llegar como campeón del mundo. Puedes llegar como veterano europeo. Puedes llegar como exBarcelona. O puedes llegar después de jugar fútbol universitario en Estados Unidos.
Eso es nuevo en MLS.
El añadido más reciente a MLS es el de Sergi Roberto. Su llegada añade otro capítulo de peso al legado español en MLS. A diferencia de otros compatriotas que llegaron para construir su nombre en Estados Unidos, Roberto aterriza con una trayectoria marcada por el FC Barcelona, títulos, experiencia internacional y una versatilidad que le permite influir tanto en el mediocampo como en defensa. Su presencia junto a Riqui Puig también conecta dos generaciones del fútbol español y refuerza la creciente huella de España en la liga. Si consigue trasladar parte de esa experiencia y liderazgo al Galaxy, su etapa en MLS podría terminar siendo mucho más que un buen cierre de carrera: podría convertirlo en otro nombre relevante dentro de la historia de los españoles que han dejado marca en Estados Unidos.
España también se mira y reconoce en MLS
Y quizá ahí está la verdadera historia detrás del debate sobre Carles Gil.
Durante mucho tiempo, el futbolista español en MLS era una rareza.
Después se convirtió en una estrella importada.
Ahora es una categoría mucho más amplia.
Está el español que llega como leyenda: Villa, Alba, Busquets.
Está el que encuentra aquí una segunda etapa de esplendor: Víctor Vázquez.
Está el joven que utiliza MLS para reconstruirse y convertirse en protagonista: Puig.
Está el mediapunta que llega, se queda y termina convirtiéndose en símbolo de un club: Gil.
Y están los que todavía están escribiendo su historia: Biel, Solans, Roberto y los que vendrán detrás.
Hay algo profundamente latino en la manera en que todo esto se conecta.
Porque en el fútbol español y latinoamericano el 10 nunca fue solamente una posición. Es una responsabilidad cultural. Es el jugador al que se busca cuando el partido se vuelve incómodo. El que recibe la pelota cuando hace falta inventar algo. El que, de alguna manera, termina cargando con una parte de la personalidad del equipo.
Carles Gil terminó ocupando ese lugar en New England.
Y las palabras de Mitrović apuntan precisamente hacia ahí: Gil no solamente genera fútbol. Genera calma, confianza y creencia.
Eso es liderazgo futbolístico en su forma más difícil de cuantificar.
Entonces, ¿quién es el número uno?
Se puede votar.
Se puede discutir.
Se puede armar un ranking y pelear por el segundo puesto.
Pero si la pregunta es quién ha construido el legado más completo en MLS, el caso de Carles Gil ya es demasiado grande para tratarlo como una opinión simpática.
- MVP
- Integrante del Best XI
- Cinco veces citado al MLS All-Star Game
- Récords de club
- Más de 200 partidos
- Más de 90 asistencias
- Un título de Supporters' Shield
- Ocho temporadas como figura
- Y todavía produciendo
Carles Gil pertenece y representa a nuestra liga. Es esencia de MLS.
Y quizá eso sea lo que finalmente decida el debate.
Porque cuando un futbolista extranjero lleva tantos años en una liga que empiezas a medir su carrera no por lo que trajo de Europa, sino por todo lo que construyó aquí, deja de ser simplemente un español jugando en MLS.
Se convierte en parte de la historia de MLS.
Y este domingo, en Columbus, Carles Gil volvió a hacer lo que mejor sabe hacer.
Dar motivos para seguir discutiéndolo.
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