¿Cómo se convirtió Guilherme en el hombre del año para el Dynamo?

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Guilherme llegó a Houston Dynamo sin el cartel internacional de otras figuras de MLS. Pero en menos de una temporada completa, el brasileño ya dejó atrás las mejores campañas ofensivas de Héctor Herrera, Mauro Manotas y Alberth Elis. Con 22 contribuciones a gol (14 tantos, 8 asistencias), además, estableció un nuevo récord del equipo naranja en una sola temporada para el club dos veces ganador de la MLS Cup.

Pero esa marca histórica cuenta solo una parte de la historia.

La pregunta que se plantea es cómo Guilherme llegó tan rápido a ese nivel y, sobre todo, qué cambió en Houston para que un jugador que llegó sin el peso de grandes referentes pero que  terminó produciendo tanto o más que ellos.

La respuesta comienza después de una temporada 2025 en la que el Dynamo quedó fuera de los Playoffs. Houston no necesitaba simplemente una nueva figura: necesitaba jugadores capaces de competir, asumir responsabilidades y crecer dentro de un proyecto que buscaba reconstruirse. Guilherme Augusto Vieira dos Santos terminó siendo la expresión más clara de esa apuesta.

Su irrupción no fue solamente la aparición de un goleador. Fue también la confirmación de que algo había cambiado en la manera en que el Dynamo estaba construyendo su ataque.

Guilherme encajaba en esa idea. Llegó desde Brasil con recorrido, liderazgo y una trayectoria importante dentro del histórico Santos de Pelé y Neymar, aunque sin la dimensión internacional de otras figuras que habían aterrizado antes en Houston. El Dynamo no encontró una estrella terminada; encontró un jugador cuyo peso en Brasil todavía podía adquirir otra dimensión en MLS.

Houston buscó un perfil distinto

En lugar de salir al mercado por otro nombre que cargara desde el primer día con el peso de Héctor Herrera, Houston eligió otro camino. La apuesta fue encontrar un jugador hecho, acostumbrado a competir y todavía con margen para crecer.

Guilherme ya había pasado por varios equipos de su país, los más destacados Grêmio y Botafogo, antes de consolidarse en Santos. Con Grêmio formó parte del equipo campeón de la Copa do Brasil de 2016; años después ayudó a Sport Recife, Grêmio y Santos a conseguir ascensos a la Série A, y con Fortaleza llegó hasta la final de la Copa Sudamericana de 2023. Su recorrido no estaba construido alrededor de un solo club ni de una sola etapa, sino de aprender a responder en escenarios muy distintos.

Incluso salió de Brasil. Entre 2020 y 2022 jugó en Al-Faisaly, de Arabia Saudita, donde ganó la primera King’s Cup en la historia del club, y posteriormente pasó por Al-Dhafra, de Emiratos Árabes Unidos. Esa experiencia completó un perfil que Houston valoró precisamente por haber conocido campañas por títulos, ascensos y hasta peleas por evitar el descenso.

Por eso el Dynamo no estaba apostando por alguien que tuviera que aprender a competir. La pregunta era otra: hasta dónde podía llevar toda esa experiencia en una liga nueva y dentro de un proyecto que también buscaba una identidad diferente.

Santos mostró la versión que Houston quería

Su última etapa en Brasil terminó de completar el perfil. Guilherme llegó a Santos en 2024 y ayudó al club a ganar la Série B para regresar a la máxima categoría. Un año después fue el máximo goleador del Campeonato Paulista con 10 tantos y formó parte del equipo ideal del torneo.

Pero quizá la señal más importante apareció cuando el contexto se volvió más complicado. En 2025, con Neymar nuevamente en Santos y el club peleando por mantenerse en Série A, Guilherme terminó asumiendo responsabilidades de capitán y cerró la temporada con 14 goles y nueve asistencias en 46 partidos. En los últimos tres encuentros aportó cuatro asistencias y Santos ganó los tres para asegurar la permanencia.

Eso le daba a Houston algo más que números. Guilherme había aprendido a convivir con la exigencia de un club histórico, a compartir escenario con una superestrella y a mantener peso propio dentro de un equipo que necesitaba respuestas.

La apuesta funcionó antes de lo esperado

Houston tampoco tuvo que esperar demasiado para comprobar si aquel recorrido podía traducirse a MLS. Guilherme marcó dos veces contra Chicago Fire en su debut y se convirtió en apenas el tercer jugador en la historia del Dynamo en anotar más de un gol en su primer partido con el club. Meses después, su impacto lo llevó hasta el MLS All-Star Game en su primera temporada.

Lo que empezó como una incorporación para una reconstrucción terminó convirtiéndose en uno de sus motores. Houston encontró en él desequilibrio, presencia cerca del área y un jugador capaz de asumir cada vez más responsabilidad ofensiva.

El récord alcanzado esta jornada terminó de ponerle dimensión a esa transformación. Las 22 contribuciones de gol no son solamente otra cifra dentro de una buena temporada: colocan a Guilherme por encima de las mejores campañas ofensivas de algunos de los nombres que marcaron distintas épocas recientes del Dynamo.

No necesitó repetir las historias de Herrera, Manotas o Elis. Solo empezó a construir la suya.

El mejor momento brasileño de MLS

Su aparición tampoco ocurre de manera aislada. Guilherme forma parte de un momento en el que el talento brasileño vuelve a ocupar un lugar importante dentro de MLS, aunque no todos lleguen por el mismo camino.

Evander representa la consolidación. Después de varias temporadas en la liga, construyó un cartel propio hasta convertirse en una de las figuras más reconocibles de la competición.

André Luiz representa otra clase de apuesta. Sporting Kansas City decidió invertir millones por un atacante joven que llegó desde Europa con buena parte de su carrera todavía por delante.

Casemiro completa el mapa desde el extremo opuesto. Llegó al Inter Miami que acaba de ganar Campeones Cup con una carrera construida al máximo nivel y necesitó muy poco tiempo para trasladar ese peso a MLS. Su impacto demuestra que el momento brasileño de la liga no depende solamente del talento que MLS descubre o desarrolla, sino también de figuras consagradas que todavía pueden llegar para ser determinantes.

Guilherme tomó una cuarta ruta. No llegó con el reconocimiento que Evander ya había construido, acompañado por el precio de André Luiz ni con el prestigio internacional de Casemiro. Houston encontró en Brasil un futbolista menos evidente para el gran público y terminó desarrollando dentro de su proyecto el peso que no traía desde afuera.

Los cuatro casos muestran que MLS está encontrando talento brasileño por caminos cada vez más distintos. Puede consolidar una figura como Evander, invertir fuerte por el potencial de André Luiz, incorporar el prestigio probado de Casemiro o encontrar en Guilherme un jugador preparado para competir que todavía podía adquirir una dimensión mayor dentro de la liga.

Houston encontró más de lo que fue a buscar

Guilherme no llegó bajo un plan para convertirlo en un nuevo líder ofensivo del equipo. Houston buscaba un perfil capaz de encajar en una nueva etapa del Dynamo y terminó encontrando una nueva referencia.

Pero pocos meses después, esa diferencia es precisamente lo que vuelve interesante su historia. Llegó sin el peso de sus antecesores y terminó construyéndolo dentro del propio proyecto.

En una MLS que vuelve a mirar con fuerza hacia Brasil, ¿cuántas otras figuras pueden llegar sin cartel y terminar construyéndolo dentro de la liga?

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