Wonderwall, el ritual inspirado en Oasis que James Rodríguez heredará en Minnesota

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Si sigues a James Rodríguez en su nueva etapa en la MLS, hay algo que necesitas conocer antes de verlo jugar: el Wonderwall. Así se llama el sector más ruidoso de la hinchada de Minnesota United, una de las más icónicas de la liga. No es solo un grupo de aficionados detrás del arco: es un ritual, una identidad colectiva y una forma muy diferente de vivir el fútbol en Estados Unidos.

En el Allianz Field, el estadio de Los Loons, con capacidad para casi 20 mil aficionados e inaugurado en 2019, el Wonderwall ocupa la tribuna sur. Son casi tres mil personas de pie en una grada empinada, sin asientos asignados y diseñada para una sola cosa: cantar durante los 90 minutos. Desde ahí nace el ruido, el color y la energía que empuja al equipo en cada partido como local.

Pero la Wonderwall no es únicamente un espacio físico. También es el nombre que agrupa a las principales barras del club —como Dark Clouds, True North Elite o Red Loons— y a cualquier hincha que quiera sumarse a esa experiencia, sin necesidad de pertenecer formalmente a una agrupación.

El corazón que marca el ritmo

Durante el partido, la Wonderwall cumple un rol claro: liderar la animación. Bombos, palmas coordinadas, cánticos largos y repetitivos, banderas gigantes y, cuando está permitido, humo que envuelve la tribuna. Desde ahí se marca el pulso del estadio. El resto de la afición acompaña, responde y se contagia, pero el motor está detrás del arco.

Hay códigos no escritos que se respetan: no sentarse, cantar incluso cuando el equipo va perdiendo y sostener la energía hasta el final. Es una cultura más cercana a las barras sudamericanas que a la imagen tradicional del fútbol en Estados Unidos, aunque con una identidad propia.

Fuera de la Wonderwall, el Allianz Field ofrece una experiencia distinta: más familiar, más relajada, con aficionados que viven el partido desde la emoción, pero sin la exigencia constante del canto. Esa diferencia hace que la tribuna sur destaque aún más, tanto visual como sonoramente.

La Wonderwall: El muro donde el Brit Pop se vuelve fútbol

En el corazón del estadio ubicado en St. Paul, la grada sur no es solo cemento e inclinación; es un organismo vivo. Con 34,9 grados de pendiente, es la sección de animación más empinada de los Estados Unidos, diseñada para que el ruido no se escape, sino que caiga como una avalancha sobre el rival. Pero lo que realmente hace única a la Wonderwall no es su arquitectura, sino su banda sonora.

El Ritual: Más que un cántico, un agradecimiento

Cuando el árbitro pita el final y los tres puntos se quedan en casa, el guión del partido da paso a la liturgia. Los jugadores de Minnesota United no se van al vestuario; caminan hacia la tribuna sur. Las bufandas se elevan al cielo y, de repente, los acordes de "Wonderwall" de Oasis transforman el estadio.

No es el típico cántico de cancha agresivo. Es un himno compartido que nació casi por accidente en 2011, cuando el equipo -que todavía no estaba en MLS- aún buscaba su identidad en las ligas de ascenso. Todo comenzó con el entrenador asistente Carl Craig, quien impuso la melodía como un festejo privado en el autobús del equipo tras cada victoria. Lo que empezó como una broma interna y un tarareo entre jugadores, fue captado por los aficionados y hoy es el símbolo más inquebrantable de la unión entre el club y su gente. En ese instante, la grada deja de ser ruidosa para ser una comunidad: no importa cantar afinado, sino que importa la comunión.

De Manchester a Saint Paul: El legado de Noel Gallagher

Para Gallagher, que compuso este pilar del Brit Pop en 1995 y es fan rabioso de Manchester City, el fútbol es sagrado. Aunque compuso "Wonderwall" pensando en un amigo imaginario que venía al rescate, hoy ese "salvador" son los miles de aficionados que, 30 años después, mantienen viva su creación en un contexto totalmente distinto. Ver a una afición de la MLS cantar su canción con la misma fe que se vive en la Premier League es el testimonio definitivo del poder universal de la música y el deporte.

Noel sabe que en el fútbol las canciones no se imponen, se heredan. Y en Minnesota, la herencia es clara: "Because maybe, you're gonna be the one that saves me..." es el compromiso de una hinchada que nunca dejará solo a su equipo.

Una tradición distinta, pero familiar

Para el público colombiano y latino, acostumbrado a canciones de cancha con ritmos tropicales y letras que se heredan de generación en generación, puede resultar curioso que una hinchada celebre con una de las canciones de rock más memorables de los noventas. Pero el fondo es el mismo: pertenencia, identidad y unión alrededor del fútbol.

En Minnesota, ese sentimiento se expresa cantando Oasis. En Colombia, con cumbia o vallenato. El lenguaje cambia, la emoción no.

Por qué esto importa para James Rodríguez

James Rodríguez no solo llega a un nuevo club, sino a una cultura futbolera que, aunque menos conocida fuera de la MLS, es profunda y auténtica. En la Wonderwall encontrará una hinchada que no abandona, que canta incluso en los momentos difíciles y que celebra las victorias como un acto colectivo.

Cuando James gane su primer partido en casa y camine hacia la tribuna sur, entenderá que ahí nadie juega solo. Que detrás del arco hay una multitud de pie, cantando para sostener al equipo.

Y cuando suenen los primeros acordes de “Wonderwall”, sabrá que ya forma parte de algo más grande que un resultado: una tradición que define al Minnesota United y a su gente.

¿Te imaginas a James dirigiendo el canto de la Wonderwall? Cuéntanos qué otra canción de rock o pop te gustaría ver como himno en la MLS.

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