La jornada en que la MLS volvió a creer hasta el final

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La MLS volvió a explicarse mejor desde el caos que desde la calma. Orlando City remontó un 3-0 para ganar el derbi de Florida ante Inter Miami; LAFC rescató un empate al 90+14’; FC Cincinnati sobrevivió con diez hombres gracias al primer hat-trick de Evander en MLS; y New England volvió a imponer respeto en casa con otro gol decisivo de Carles Gil. Fue una jornada que definió la esencia de esta liga: partidos que parecían perdidos, figuras que aparecieron bajo presión y una verdad cada vez más clara: en MLS nadie acepta el resultado hasta que el árbitro pita el final.

Orlando City convirtió el derbi de Florida en folclore MLS

La noche más escandalosa llegó en Florida. Inter Miami tenía el 3-0, a Lionel Messi encendido y el control emocional de un clásico que parecía encaminarse hacia otra página rosa. Pero Orlando City encontró una respuesta casi irracional: creer cuando el partido parecía cerrado.

Martín Ojeda fue el rostro de esa rebelión. “Tincho” firmó su segundo hat-trick en MLS y lideró una remontada que no solo le dio a Orlando un 3-4 inolvidable, sino que lo metió en un lugar muy particular de la historia de la liga: Orlando se convirtió apenas en el tercer equipo en ganar un partido de MLS después de estar abajo por tres goles, uniéndose a Seattle Sounders ante D.C. United en 2017 y al LA Galaxy ante LAFC en el primer El Tráfico de 2018.

Messi también dejó su marca, incluso en la derrota. Llegó a 86 goles en 100 partidos con Inter Miami, volvió a marcar ante Orlando y reforzó su dominio personal en esta rivalidad. Pero esta vez la noche albiceleste terminó en manos de Ojeda, quien con siete goles en 11 partidos de liga se afirma como líder actual de Orlando en una etapa en la que el club también empieza a mirar hacia el futuro con la esperada llegada de Antoine Griezmann.

LAFC encontró aire en el último suspiro

LAFC volvió a demostrar que su temporada se está jugando en varias capas. El equipo sigue vivo en la Copa de Campeones de la Concacaf, carga con el desgaste de competir entre torneos y, aun así, encontró la manera de rescatar algo en una visita complicada ante San Diego FC.

El empate llegó al 90+14’, en una acción que también habla del buen momento de David Martínez. El venezolano cobró el tiro de esquina que terminó en el gol de Ryan Hollingshead, una jugada que no solo salvó un punto, sino que sostuvo la sensación de que LAFC siempre guarda una respuesta competitiva para el final.

En una campaña donde cada minuto pesa por el calendario continental, este tipo de empate tiene más valor que el marcador. No fue una noche brillante, pero sí una muestra de supervivencia. LAFC no se cayó, no desconectó y encontró en una pelota parada la manera de seguir sumando mientras mantiene abierto su sueño internacional.

Evander, capitán y figura total de Cincinnati

Si Orlando tuvo la remontada de la jornada, FC Cincinnati tuvo una actuación individual de esas que ordenan una narrativa. Evander firmó el primer hat-trick de su carrera en MLS y lo hizo con un detalle que agranda el relato: como capitán y con su equipo jugando con diez hombres.

Ese contexto cambia todo. No fue un hat-trick de comodidad ni de partido abierto a favor. FC Cincy necesitaba una figura que absorbiera la presión, y Evander respondió como el futbolista que atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera en la liga.

Lo suyo ya no puede leerse solo como producción ofensiva. Evander se está convirtiendo en el centro emocional de Cincinnati, un jugador capaz de sostener el juego, aparecer en el área y decidir cuando el partido se vuelve más difícil. En una MLS donde los mediocampistas ofensivos cada vez tienen más peso como líderes totales, su noche en Chicago fue una declaración.

Minnesota ganó donde nunca había ganado

Minnesota United también tuvo su propia remontada de carácter. Los Loons perdían 2-0 en Columbus, una plaza históricamente complicada, pero marcaron tres goles en 15 minutos para llevarse una victoria que dice mucho sobre el momento del equipo.

El resultado tuvo doble valor: fue la primera victoria de Minnesota como visitante ante Columbus Crew y extendió a cuatro partidos su racha ganadora fuera de casa. Eso no es un detalle menor en una liga donde viajar suele cambiar la temperatura competitiva de cualquier equipo.

La remontada mostró a un Minnesota más maduro, capaz de sobrevivir a un mal arranque, leer el partido y golpear con contundencia cuando encontró la grieta. Tres goles en un cuarto de hora no son solo una reacción; son una señal de confianza colectiva. Los Loons regresan ahora a Allianz Field para enfrentar a Austin FC con la sensación de que su crecimiento como visitante ya no es casualidad.

New England vuelve a hacerse fuerte en Gillette

New England Revolution también ganó desde el límite. En Gillette Stadium, Carles Gil volvió a aparecer en tiempo añadido para darle al equipo una victoria 1-0 sobre Charlotte FC y extender una racha que empieza a pesar: cinco triunfos en casa esta temporada.

Hay algo interesante detrás de este New England. Bajo un cuerpo técnico joven, el equipo parece estar encontrando una estructura colectiva más clara, menos dependiente del golpe aislado y más sostenida por una idea de grupo. Pero cuando el partido exige jerarquía, Gil sigue siendo el futbolista que toma la pelota.

Su gol no solo mantuvo la fortaleza de los Revs en casa. También reforzó la idea de que Gillette Stadium vuelve a tener peso competitivo. En una jornada marcada por remontadas y finales improbables, New England no necesitó un partido de siete goles para entrar en la conversación. Le bastó con sostenerse, empujar hasta el final y confiar en su capitán.

La identidad de una liga

Lo que une todos estos partidos no es solo el drama. Es una identidad. Orlando creyó desde el 3-0. LAFC empató en el último suspiro. Cincinnati ganó con diez y con un capitán en modo histórico. Minnesota remontó en una cancha donde nunca había ganado. New England volvió a encontrar en Carles Gil la última palabra.

La conversación que abre es sencilla, pero poderosa: la MLS se ha convertido en una liga donde el espectáculo no siempre nace del control, sino de la insistencia. Y en jornadas como esta, cuando todo parecía decidido en varios campos y aun así todo cambió, la liga volvió a recordar su lema no escrito: aquí nadie deja de creer.

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