Como latina que vive afuera del país donde nació, como migrante, aprendí que la identidad es algo que siempre llevo conmigo a donde voy. Vuelvo a sentirla cuando escucho una canción, cuando veo al equipo de mi vida, cuando disfruto del fútbol, a mi Selección -la Vinotinto- y cuando veo a un jugador que disfruté siempre. Y ahora que inicia el Mes de la Herencia Hispana, gracias a MLS podré celebrarlo viendo a Messi, Alexis y Griezmann perseguir más finales.
Una celebración que habla nuestro idioma
Son nombres que los latinos no necesitamos que nos presenten porque llevan años metidos en nuestros fines de semana. Por eso, el 16 de septiembre no se siente como otro miércoles de partidos en Norteamérica. Se siente como una noche hecha para nosotros.
Así celebramos en MLS el inicio del Mes de la Herencia Hispana que se extenderá hasta el 15 de octubre.
Antoine Griezmann intentará hacer lo mismo con Orlando City en la U.S. Open Cup a las 7:00 pm ET.
Alexis Sánchez buscará con CF Montréal un lugar en la final del Campeonato Canadiense a la misma hora ET.
Lionel Messi disputará la Campeones Cup con Inter Miami frente a Cruz Azul por Apple TV a las 8:00 pm ET.
Mientras tanto, pensando en mis amigos y amigas mexicanas, San Diego FC y Xolos se encontrarán en la Baja Cup durante el Día de la Independencia de México a las 10:00 pm ET.
¿Cómo no emocionarse?
Son nuestros ídolos, hay copas en juego y una de las fechas más importantes para la comunidad mexicana se vivirá con fútbol de ambos lados de la frontera.
Durante años los seguimos desde Barcelona, Madrid, Londres o Milán. Aprendimos sus números, gritamos sus goles y discutimos sus partidos aunque el estadio estuviera a miles de kilómetros. Ahora juegan mucho más cerca de las ciudades donde millones de latinos construyen sus vidas.
Y quizá esa sea la mejor manera de comenzar este mes, con nuestra cultura ya instalada acá en MLS, que se siente en los jugadores, en las camisetas, en los acentos de las tribunas y en esa manera tan nuestra de vivir este deporte.
Para mi familia en Venezuela, ver a Messi se convirtió en una costumbre cada tres días sentados en la sala mirando al FC Barcelona, después a Alexis, quien para los chilenos representó algo mucho más grande claro, y el mismo Griezmann, quién sin ser latino se ganó el corazón de todos nosotros, por lo que representa, por Atleti, por el Barca y para muchos por ser el 'francés más uruguayo'.
Messi compartió vestuario primero con Alexis y años después con Griezmann. Los vimos juntos, los vimos separarse y ahora volvemos a encontrarlos en Norteamérica, defendiendo camisetas diferentes y persiguiendo nuevas copas.
Para quienes hemos migrado, esa cercanía tiene un significado particular. Ellos también cambiaron de país, de liga y de escenario. Nosotros también comenzamos a construir nuevas rutinas sin abandonar las anteriores.
Ahora podemos seguir al equipo de nuestra infancia y, al mismo tiempo, encontrar otro club en la ciudad donde vivimos. Podemos continuar pendientes de la Vinotinto, Argentina, Chile, México, Uruguay o cualquier selección que sintamos nuestra, mientras aprendemos a mirar el fútbol desde una tribuna diferente.
La identidad no se reemplaza cuando una persona migra, de eso estoy rotundamente segura.
México se celebra de Miami a San Diego
Y esa celebración también se extenderá de Miami a San Diego. En una costa, Cruz Azul disputará la Campeones Cup frente al Inter Miami de Messi; en la otra, San Diego FC y Xolos jugarán la Baja Cup en pleno Día de la Independencia.
Así, México celebrará su día con fútbol de costa a costa: en Miami, con uno de sus equipos más queridos buscando un título; y en la frontera, con San Diego y Tijuana encontrándose alrededor de la misma pasión.
El fútbol también es nuestra herencia
Cuando hablamos de herencia, casi siempre pensamos en aquello que recibimos de nuestras familias: el idioma, las recetas, las canciones y las tradiciones. Pero también heredamos una manera de vivir el fútbol.
Heredamos equipos que no escogimos, pero aprendimos a amar. Rivalidades que comenzaron antes de que naciéramos. Camisetas que guardamos aunque ya no nos queden. La necesidad de llamar a alguien después de un gol y los grupos de WhatsApp que se convierten en mesas redondas durante noventa minutos.
Muchos trajimos todo eso en la maleta.
Por eso reconocernos en MLS no depende únicamente de encontrar a un futbolista de nuestro país, también ocurre cuando escuchamos español en el estadio, por la transmisión de Apple TV, cuando descubrimos una bandera conocida en la tribuna o cuando vemos jugar cerca de casa a alguien que acompañó una parte importante de nuestra vida.
La Herencia Hispana no es solamente recordar de dónde venimos, también es observar todo lo que hemos construido desde que llegamos.
El comienzo de un mes muy nuestro
Esta historia será el primer capítulo de Un mes muy nuestro, una serie para recorrer las distintas maneras en las que Latinoamérica vive dentro de MLS.
Queremos contar qué existe detrás de las banderas, nacionalidades y nombres latinos. Cómo se transforma una ciudad cuando una comunidad adopta a su club. Qué carga un futbolista cuando representa a los suyos. Por qué un apellido, un acento o una camiseta pueden hacernos sentir nuevamente en casa.
Messi, Alexis y Griezmann encenderán la primera noche. México la celebrará desde Miami hasta San Diego. Después llegarán todas esas historias que demuestran que nuestra presencia no comienza ni termina con una fecha en el calendario.
El Mes de la Herencia Hispana ya va a empezar. Y nosotros vamos a contarlo como lo vivimos: desde adentro.



