Match Reaction

¿Por qué no nosotros? El Efecto Pochettino hizo creer a todo EE.UU.

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Tras ganar su primer partido de eliminación directa en un Mundial desde 2002, y luchar en desventaja numérica ante Bosnia y Herzegovina, la Selección de Estados Unidos no solo avanzó a octavos de final, celebró con Country Roads, y cerró una noche histórica, otra noche de Copa del Mundo con los fanáticos estadounidenses festejando con las comunidades y clubes de MLS en las dos costas del país. Una evidencia de que el fútbol también le pertenece a este territorio.

Durante mucho tiempo, hablar del soccer en Estados Unidos fue hablar de una promesa. Algo que estaba creciendo. Algo que venía. Algo que algún día iba a sentirse de verdad. Como si el fútbol necesitara permiso, validación externa o una prueba final para demostrar que podía ocupar un lugar propio en la cultura deportiva del país.

Pero el Mundial 2026 está cambiando el tiempo verbal.

Ya no se trata únicamente de lo que puede ser. Se trata de lo que ya se ve. Y se ve en cada estadio que el equipo de Mauricio Pochettino visitó, en cada calle de San Francisco, de San José, Los Angeles, Kansas o Austin. Y en las celebraciones de los clubes de MLS, que acompañan las ciudades.

Porque para muchos fanáticos, el camino hacia la USMNT no empieza en una Copa del Mundo: empieza en el club de su ciudad, en una camiseta local, en una watch party, en una grada de MLS donde el soccer ya era parte de la rutina antes de que llegara la gran noche mundialista.

Pertenencia

¿Por qué no nosotros?, dijo Poch una vez.

¿Por qué no ilusionarnos? Y volvió a decirlo el miércoles por la noche en San Francisco.

Y ahora la selección dirigida por el argentino se ilusiona, ilusiona y vuelve a ilusionar a un país que, quizás, está encontrando en noches como esta una nueva manera de acercarse a su camiseta.

Por eso, escuchar la canción de John Denver —que para el público estadounidense suena a regreso a casa, a una letra de pertenencia— justo después de que los jugadores avanzaran con un hombre menos, resistieran y mostraran resiliencia, garra y esa fuerza que Poch le ha ido inyectando a un equipo que empieza a creer de verdad, tuvo un significado especial.

La canción de country habla de hogar, de pertenecer, de volver a casa. 

Country roads, take me home (Caminos rurales, llévenme a casa)
To the place I belong (al lugar al que pertenezco)

Y en ese contexto, también puede sentirse como una invitación más para que muchos estadounidenses encuentren un camino hacia el fútbol/soccer y hacia su selección.

Siempre han estado los otros deportes, las otras ligas, las otras costumbres, y también ese estigma del fanático que aparece cada cuatro años, vive el Mundial, se emociona y después se aleja otra vez del soccer.

Pero este tipo de victorias, este tipo de celebraciones y la forma en la que la gente está sonando en las calles, cantando en los estadios y reuniéndose con los clubes de MLS, muestran algo distinto: el estadounidense se está acercando. Empieza a pertenecer.

Y ahí los clubes de MLS tienen un lugar clave: convierten la emoción de una noche mundialista en algo reconocible, cercano, local.

Le dan dirección a ese entusiasmo. Lo sacan del evento global y lo aterrizan en una ciudad, en una comunidad, en un calendario que sigue cuando se apagan las luces del Mundial.

¿Por qué no un país que puede cantar, celebrar y emocionarse con este deporte sin pedir permiso? Estados Unidos está encontrando su propia manera de pertenecer al fútbol.

Y todo eso pasa en las calles, en un estadio cantando, con su selección avanzando, y los clubes de MLS reuniendo gente de costa a costa. Aficionados celebrando como si ese triunfo también hablara de ellos. Porque habla de ellos.

Habla de una cultura futbolera que no está terminada, pero sí está viva. Habla de ciudades donde el fútbol ya tiene lenguaje propio. Habla de niños que no están descubriendo el juego como algo exótico, sino creciendo dentro de él. Habla de una liga que está sosteniendo buena parte de ese ecosistema.

Y no son solo videos de gente festejando o fotos de pantallas gigantes, camisetas y banderas. Son reuniones en bares, estadios y plazas donde la gente se junta a ver el partido, canta, celebra y comparte el momento. Los clubes de MLS funcionan como ese punto de encuentro donde la selección, la ciudad y los fanáticos se cruzan y viven el partido juntos.

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