Thiago Almada, ex jugador de Atlanta United, volvió a romper un mercado, ahora en Argentina. River Plate acaba de convertirlo en el fichaje más caro de la historia del fútbol argentino. Cuatro años antes, las Cinco Bandas habían hecho algo parecido, pagando una cifra récord en MLS para sacarlo de Vélez. Y entre un récord y el otro, pasó casi de todo, Almada se convirtió en una estrella.
En febrero de 2022, Atlanta pagó unos 16 millones de dólares por un Almada que tenía apenas 20 años. En ese momento, ningún club de MLS había invertido tanto en la llegada de un futbolista. Aterrizó en Estados Unidos como una de las grandes promesas del fútbol sudamericano y lo que muchos no anticipaban -o sí- es que todavía tenía Europa por delante.
Fue campeón del mundo siendo jugador activo de Atlanta, algo inédito en ese entonces, se convirtió en una de las grandes figuras jóvenes de MLS, salió del club por otra transferencia récord, pasó por Brasil y Europa, jugó otro Mundial y ahora regresa a Argentina con un precio que vuelve a hacer historia.
Atlanta apostó fuerte. Y Almada creció con la apuesta.
De apuesta récord a campeón del mundo
Su impacto apareció rápido. En su primera temporada fue elegido como la Contratación del Año, después de registrar seis goles y 12 asistencias en temporada regular. Pero antes de cerrar 2022 llegó el salto que terminó de cambiar la dimensión de su historia.
Lionel Scaloni lo convocó para el Mundial de Qatar y Almada terminó levantando la Copa con Argentina. Se convirtió así en el primer jugador activo de MLS en ganar un Mundial, todavía con la camiseta de Atlanta United esperando su regreso.
Y no se quedó ahí.
En 2023 fue elegido Jugador Joven del Año, entró al MLS Best XI, fue All-Star y terminó la temporada regular como líder de asistencias de la liga con 19, además de marcar 11 goles.
Atlanta había pagado por potencial. En menos de dos años tenía a un campeón del mundo y a una de las figuras de MLS.
También salió rompiendo el mercado
En julio de 2024 llegó otro récord.
Atlanta lo transfirió a Botafogo en 2024 por una cifra récord de salida para la liga. Había llegado como la compra más cara. Se fue como la venta más cara.
Ese recorrido resume buena parte de la apuesta que Atlanta hizo desde su nacimiento: mirar hacia Sudamérica, encontrar talento joven antes de su salto definitivo y darle una plataforma para crecer.
River vuelve a romper el techo
Los de la Banda decidieron pagar una cifra inédita para llevarlo de vuelta: 20 millones de dólares. El club argentino realizó la mayor inversión de su historia para incorporar a un jugador que vuelve al país como campeón del mundo, internacional argentino y con experiencia acumulada en MLS, Brasil y Europa.
Cuatro años antes, Atlanta había roto su techo financiero apostando por lo que Almada podía llegar a ser. Ahora River rompe el suyo por el jugador en el que terminó convirtiéndose, que ya entrena con el equipo argentino. Y entre ambos momentos hay una franquicia de MLS que ocupa un lugar central en su recorrido.
Conexión por las bandas
River no aparece por primera vez en la historia de Atlanta United. La conexión de los de la Banda con las Cinco Bandas ya existía.
Cuando Almada llegó en 2022, Ezequiel Barco salió cedido precisamente a River Plate, liberando el espacio de Jugador Franquicia que ocuparía el argentino. Barco había sido parte del plantel campeón de MLS Cup en 2018.
El camino también se recorrió en dirección contraria. Pity Martínez y Santiago Sosa pasaron de River a Atlanta. En 2026, Matías Galarza jugó cedido durante un semestre con Las Cinco Bandas antes de regresar al club argentino, mientras Paulo Díaz tomó la ruta inversa y dejó River para sumarse a Atlanta.
No existe un acuerdo formal entre ambos clubes que explique tantos cruces. Pero sí hay una coincidencia difícil de ignorar.
Atlanta comenzó a competir en 2017 con Tata Martino en el banquillo -quién volvió este año al club- y desde entonces Sudamérica ha sido una parte importante de su identidad deportiva. Miguel Almirón, Ezequiel Barco, Pity Martínez y Thiago Almada llegaron en distintos momentos, con diferentes perfiles, pero bajo una lógica parecida: buscar talento al sur y darle un escenario importante en MLS.
River terminó apareciendo varias veces en esa historia.
Y ahora Almada suma otro capítulo, aunque haya necesitado pasar por Brasil y Europa antes de llegar a Núñez.
Un camino que ya no es excepción
Y no es el primer caso que ha existido.
En los últimos años, MLS empezó a mover jugadores por cifras cada vez más importantes. Miguel Almirón salió de Atlanta United rumbo al Newcastle y rompió el récord de la liga en 2019. Después llegaron Jhon Durán al Aston Villa, Djordje Petrović al Chelsea y Taty Castellanos a Lazio.
Más recientemente, Diego Gómez dejó Inter Miami por Brighton y Cucho Hernández salió de Columbus Crew rumbo al Real Betis en operaciones récord para sus respectivos clubes.
Los nombres, los destinos y las cifras cambian, pero el movimiento se repite: MLS ya no solo busca talento fuera de sus fronteras. También se convirtió en un mercado capaz de desarrollarlo y colocarlo de vuelta en el fútbol internacional por cifras millonarias.
Hace algunos años, buena parte de la conversación alrededor de la liga estaba en quién podía llegar.
Cada vez más, también está en quién puede salir, cuánto están dispuestos a pagar por él, y la proyección que ganaron vistiendo la camiseta de algún club de la liga.



