Hay tres cosas inevitables en la vida: la muerte, los impuestos y Seattle Sounders en los Playoffs. Suena a broma, pero hay números: 17 clasificaciones en 18 temporadas de MLS. Y cuando parecía que 2026 podía ser una de esas rarísimas excepciones, aparecieron Albert Rusnák y el nicaragüense, Sebastián Gómez. Sus goles antes del descanso encaminaron el triunfo 2-1 sobre LAFC en Decision Day; el descuento de Eddie Segura a los 82 minutos puso los nervios. Seattle volvió a encontrar la manera. A estas alturas, la sorpresa habría sido quedarse afuera.
¿Cómo hace Seattle para cambiar de nombres sin perder su lugar en los Playoffs?
Una costumbre que sobrevive a sus protagonistas
La respuesta fácil sería decir que Seattle siempre tuvo buenos jugadores. La complicada, y bastante más interesante, es explicar cómo consiguió reemplazarlos sin perder su identidad.
Todo comenzó en 2009, cuando el colombiano Fredy Montero se convirtió en una de las primeras grandes figuras de un equipo que clasificó a los Playoffs desde su temporada inaugural. Junto a Osvaldo Alonso y Brad Evans, ayudó a construir una cultura competitiva que después continuaron estrellas como Clint Dempsey y Obafemi Martins.
El siguiente gran relevo llegó con dos sudamericanos: Nicolás Lodeiro y Raúl Ruidíaz. El uruguayo fue fundamental para conquistar la primera MLS Cup en 2016, mientras el peruano aportó los goles que ayudaron a conseguir otro título en 2019. Ambos también fueron protagonistas de la histórica conquista de la Concacaf Champions League en 2022.
Seattle había pasado de ser un equipo que siempre llegaba a los Playoffs a uno que sabía ganarlos. Pero ¿qué ocurriría cuando sus grandes ídolos se marcharan?
Nuevos nombres, la misma obligación
Albert Rusnák, Cristian Roldán y Jordan Morris asumieron buena parte de esa responsabilidad. A ellos se sumaron Jesús Ferreira, Paul Arriola y Sebastián Gómez, integrantes de una nueva generación que encontró en Decision Day la oportunidad de defender la tradición.
Rusnák marcó apenas comenzó el encuentro ante LAFC y Gómez amplió la ventaja a los 31 minutos. Roldán fue titular, Ferreira ingresó por Morris a los 24 y Arriola reemplazó a Gómez a los 65.
Sin embargo, el capitán de Seattle reconoció que esta clasificación estuvo lejos de ser sencilla.
"Fue un partido difícil, ya ganando 2-0 teníamos que defender muy bien. Superamos este partido y ahora estamos en el Play In y ahora es otro partido, es una final y tenemos que ganar para hacer unos buenos Playoffs", explicó Roldán.
"La segunda parte de la temporada fue muy difícil, la verdad. Muchos partidos después del Mundial, jugadores lesionados y necesitamos de todo el equipo para ganar este partido y ojalá podamos mejorar para los playoffs", agregó.
Y quizás ahí esté una de las claves: Seattle ha aprendido a encontrar respuestas colectivas incluso cuando sus grandes figuras cambian.
Brian Schmetzer, el guardián de la tradición
Hay un nombre que conecta buena parte de esta historia: Brian Schmetzer.
El entrenador estadounidense fue asistente durante los primeros años del club en MLS y asumió como técnico principal en 2016. Bajo su dirección llegaron las MLS Cup de 2016 y 2019, además del título continental de 2022.
Schmetzer dirigió al Seattle de Lodeiro y Ruidíaz y ahora conduce al de Rusnák, Roldán y compañía. Su mayor mérito quizás sea haber mantenido una identidad competitiva mientras cambiaban los protagonistas.
La única interrupción de esta tradición llegó en 2022, cuando Seattle quedó fuera de los Playoffs por primera vez. Curiosamente, ese mismo año había conquistado la Liga de Campeones de Concacaf.
En 2026 estuvo cerca de repetirse la historia. Los Sounders llegaron a Decision Day necesitando ganar y recibir ayuda de otros resultados. Cumplieron su parte ante LAFC, mientras las derrotas de Colorado Rapids y LA Galaxy terminaron de abrirles la puerta.
El siguiente capítulo: Real Salt Lake
Pero hay una diferencia entre mantener viva la tradición y pelear por otro campeonato. Seattle todavía debe superar el Play-In para ingresar a la primera ronda de los Playoffs.
Su próximo rival será Real Salt Lake, y Roldán no quiere mirar más allá de ese desafío.
"Primero tenemos que pensar en Real Salt Lake, es un partido y tenemos que ganarlo. Solo estamos pensando en ese partido", advirtió.
La frase explica por qué Seattle ha conseguido sostener su competitividad durante tanto tiempo. Mientras otros podrían conformarse con celebrar la clasificación, los Sounders ya están pensando en el siguiente partido.
Dieciocho temporadas. Diecisiete clasificaciones. Dos MLS Cup y un título continental.
Fredy Montero abrió el camino. Lodeiro y Ruidíaz elevaron la exigencia. Rusnák, Roldán y la nueva generación tienen ahora la responsabilidad de mantenerla. Y Schmetzer sigue ahí, como uno de los grandes guardianes de esa identidad.
Lo extraordinario es que Seattle no necesitó una temporada perfecta para volver a clasificarse. Le alcanzó con recordar, justo cuando parecía estar contra las cuerdas, qué clase de equipo ha sido durante casi dos décadas.
Porque hay clubes que celebran llegar a los Playoffs como un acontecimiento extraordinario. Seattle, en cambio, lleva tanto tiempo haciéndolo que hasta parece una obligación contractual.
Muerte, impuestos y Seattle en los Playoffs. La frase sigue funcionando. Y los Sounders parecen decididos a que nadie tenga que cambiarla.
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