De Boniek a Rosales, MLS se sigue escribiendo con H

2026 MLSes Newsdesk v2 (3)

Boniek García era en 2013 una de las figuras del Houston Dynamo, y en ese año abrió el camino en el triunfo 2-0 de Honduras sobre Jamaica en Tegucigalpa. Aquella fue la última victoria de La H ante los Reggae Boyz durante más de una década.

Trece años después, la MLS vuelve a aparecer en el centro de la historia. Joseph Rosales, ahora con el Austin FC, fue titular en el 1-0 de Honduras sobre Jamaica en Kingston, el triunfo que rompió la espera y devolvió a la selección catracha una victoria que parecía haberse convertido en una cuenta pendiente.

La conexión con la liga estadounidense va todavía más allá. Rosales comparte vestuario en la MLS con jugadores que estarán del otro lado de esta rivalidad, como Andre Blake, arquero del Philadelphia Union y referente de Jamaica. Es un reflejo de cómo la liga se ha convertido en un punto de encuentro para futbolistas de ambas selecciones y, con el paso de los años, en parte del tejido de esta rivalidad de Concacaf.

De Boniek en Houston a Rosales en Austin, la MLS ha sido testigo —y protagonista indirecta— de la evolución de Honduras y Jamaica a lo largo de 13 años.

El segundo round

El partido por la Liga de Naciones de Concacaf, Tegucigalpa no será solo el escenario de una revancha. Para Honduras, es una de esas noches en las que el margen de error prácticamente desaparece. Los Catrachos vuelven a medirse con Jamaica en el Estadio Nacional Chelato Uclés con tres puntos en la bolsa, mientras los Reggae Boyz llegan con seis y en posición de avanzar a los cuartos de final del torneo de selecciones. Los dos primeros del Grupo B siguen con vida en la siguiente ronda, pero Honduras necesita reaccionar ahora. 

El golpe reciente en Martinica complicó el panorama, pero la historia cambió de rumbo apenas unos días antes en Kingston: Honduras derrotó 1-0 a Jamaica y puso fin a una espera de 13 años sin vencer a los Reggae Boyz. Ahora la historia regresa a casa, con el público local de fondo y una clasificación que puede quedar mucho más cerca —o mucho más lejos— cuando termine la noche.

Y hay algo más en juego: Honduras no solo busca volver a ganar una batalla que durante años se le hizo esquiva. Busca demostrar que aquella victoria en Kingston no fue un episodio aislado. Para hacerlo, tendrá que repetir la intensidad de aquel partido, pero esta vez en un escenario donde la presión será todavía mayor.

Y para entender cómo llegamos hasta aquí, hay que volver la mirada al pasado... cuando un jugador del Houston Dynamo también aparecía en una noche de Honduras-Jamaica.

El catracho que abrió la puerta

Hay que volver a junio de 2013 para entender por qué aquella noche quedó marcada en la historia reciente de Honduras. La H recibía a Jamaica en plena carrera hacia el Mundial de Brasil 2014, con la necesidad de volver a sumar después de una derrota ante Costa Rica. Y el encargado de abrir la puerta fue Boniek García. Al minuto 10, el entonces mediocampista del Houston Dynamo puso el 1-0 en Tegucigalpa; Róger Rojas sentenció el 2-0 en los minutos finales. Honduras volvía a ganar, llegaba a siete puntos en la hexagonal y mantenía encendido su camino hacia Brasil

Pero aquella camiseta número 10 tenía una historia que iba mucho más allá de la selección. Boniek acababa de aterrizar en Houston y, en poco tiempo, se había convertido en una de las piezas que definían al Dynamo. Llegó en 2012 como Jugador Franquicia y en apenas unos meses ayudó al equipo a alcanzar el título de la MLS Cup. Su impacto fue inmediato: fue elegido Players’ Player of the Year y terminó convirtiéndose en una figura permanente del club. 

Y ahí comienza otra parte de la historia. Boniek no solamente dejó su propia huella en la MLS; abrió una puerta. Desde Houston, su éxito ayudó a cambiar la percepción sobre el talento hondureño en la liga. Años después, su compañero Luis Garrido lo resumiría de una manera perfecta: “Boniek was the gate opener for everybody”. Después de él llegaron más nombres catrachos y Houston terminó convirtiéndose en uno de los grandes puntos de encuentro entre Honduras y la MLS. 

Diez temporadas después, Boniek había dejado Houston convertido en uno de los grandes referentes hondureños de la historia de la liga. Y quizá por eso aquella imagen de 2013 adquiere otra dimensión cuando la miramos desde 2026: Boniek marcaba contra Jamaica mientras construía, al mismo tiempo, una historia que terminaría conectando a varias generaciones de futbolistas hondureños con la MLS.

¿Recuerdas el Honduras Dynamo?

La puerta que abrió Boniek no tardó en llenarse de camisetas catrachas. Roger Espinoza se convirtió en uno de los referentes históricos de Sporting Kansas City; Andy Nájar llegó a MLS con apenas 17 años y terminó siendo el Novato del Año con D.C. United en 2010; Maynor Figueroa dejó su huella en Colorado, Dallas y Houston; y después aparecieron Alberth Elis y Romell Quioto, dos piezas fundamentales de aquel Houston que en 2018 levantó la primera U.S. Open Cup de su historia con tres hondureños —Boniek, Elis y Quioto— como titulares.

No fue simplemente una generación de jugadores pasando por la liga. En Houston, la presencia hondureña llegó a ser tan fuerte que desde Honduras comenzó a aparecer un apodo que lo decía todo: “Honduras Dynamo”. La MLS se había convertido en mucho más que una parada para futbolistas catrachos; para muchos, era un escenario donde podían construir una carrera, representar a su país y, de paso, convertirse en parte de la identidad de un club y de una comunidad.

Boniek no fue el primero. Antes de que “El Presidente” llegara a Houston, otros hondureños ya habían dejado su nombre en la historia de MLS. 

  • Alex Pineda Chacón fue el primero en hacerlo a lo grande: llegó al Miami Fusion en 2001 y en su primera temporada ganó el MVP y la Bota de Oro de la liga. 
  • Amado Guevara aterrizó en los MetroStars y en 2004 repitió la hazaña: MVP, Bota de Oro y un lugar en el Best XI. 
  • Carlos Pavón pasó por LA Galaxy en 2007; Compartió equipo con David Beckham y Landon Donovan.
  • Ramón Núñez tuvo una etapa importante con FC Dallas; y Marvin Chávez comenzó a construir su historia en la liga con el mismo club.

MLS ya tenía una huella hondureña antes de Boniek. Lo que cambió con su llegada en 2012 fue la dimensión de esa conexión: diez temporadas en Houston, 266 apariciones y una presencia que terminó convirtiéndolo en uno de los grandes referentes catrachos de la liga.

De Minnesota a Austin, una historia que sigue

Y ahora, 13 años después, esa conexión tiene otro rostro: Joseph Rosales. Pero Rosales no llegó a Austin para descubrir la MLS; llegó después de haber dejado su propia huella en Minnesota United. El hondureño aterrizó en la liga en 2021, procedente del CA Independiente de La Chorrera de Panamá, primero a préstamo y luego como jugador definitivo. En Minnesota fue creciendo hasta convertirse en un futbolista de múltiples registros y tuvo su gran explosión en 2024, cuando terminó la temporada con 11 asistencias, la mejor cifra de su carrera hasta entonces. En total, disputó 128 partidos con el club entre todas las competiciones, con cinco goles y 18 asistencias. 

Ahora, desde Austin FC, Rosales representa una nueva etapa de esa conexión entre Honduras y la MLS. Y con la ‘H’ también ha ido ganando peso: ya suma 36 apariciones internacionales y fue titular en la victoria 1-0 sobre Jamaica en Kingston, la noche en que Honduras rompió una espera de 13 años y consiguió por primera vez una victoria en territorio jamaiquino. No necesitó aparecer en el marcador para formar parte de aquella noche; estuvo durante los 90 minutos de una victoria que volvió a cambiar la historia de esta rivalidad.

En 2013 fue Boniek quien abrió el camino. En 2026, Rosales aparece en el otro extremo de la historia. Dos generaciones, y una misma camiseta: la de Honduras.

MLS une lo que la rivalidad enfrenta

Y ahí aparece uno de los detalles que hacen especial esta rivaludad desde la mirada de la MLS: la liga está presente en los do lados. Honduras tiene en Joseph Rosales a uno de los representantes, mientras Jamaica cuenta con Andre Blake, histórico arquero de Philadelphia Union y uno de los nombres más reconocibles de nuestra liga. Ambos fueron convocados en esta ventana internacional, confirmando así, que la MLS no solo ha servido como plataforma para el talento hondureño; también se ha convertido en una casa para figuras que hoy sostienen a jamaica. En otras palabras, cuando Honduras y Jamaica se enfrentan, también se cruzan dos historias que la MLS ayudó a construir.

El siguiente reto

Ahora, después de romper en Kingston una sequía, el reto cambia: Honduras tiene la oportunidad de demostrar que aquella victoria no fue un capítulo aislado, sino el comienzo de algo nuevo ante Jamaica. Para Joseph Rosales, también es una oportunidad de dar otro paso en una historia que comenzó mucho antes de él. Boniek ayudó a abrir el camino para los hondureños en MLS; Rosales pertenece a una generación que ahora tiene la responsabilidad de darle continuidad y construir su propia huella. La espera ya terminó. Ahora toca demostrar que valió la pena. ¿Estamos ante el siguiente gran capítulo del fútbol hondureño en MLS?

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