¡Vamo' arriba! Juan Manuel Sanabria disputará el Mundial 2026 como el único uruguayo de MLS en la lista de Marcelo Bielsa y el único representante de Real Salt Lake en la máxima cita del fútbol. Pero antes de ponerse La Celeste y sumarse al viaje mundialista, el gurí volvió a Florida -su ciudad de nacimiento-, a San Cono y a la cancha donde alguna vez fue apenas Juanma, uno más del baby fútbol. Allí, entre abrazos, homenajes y gente que lo vio crecer, se despidió de los suyos antes de emprender el viaje más importante de su carrera.
Cielo de un solo color
“Somos un cielo de un solo color”, canta No Te Va Gustar en el himno que la Selección Uruguaya volvió a hacer suyo para presentar a los 26 de Bielsa. Y en esa ilusión colectiva también entra la historia de Sanabria: la de un chico que fue creciendo con la pelota, sin saber que un día su nombre también iba a aparecer en una lista mundialista. “Ay, celeste, regalame un sol”, dice la canción. A Juanma, esta vez, la Celeste le regalará la posibilidad de disputar un Mundial Absoluto.
Otra historia uruguaya de esas que empiezan en una canchita, cruzan medio planeta y terminan con una camiseta celeste en la Copa del Mundo.
'El maguito' Sanabria
Sanabria salió de Florida hace muchos años, pero Florida nunca salió de Sanabria.
Antes de reunirse con la selección uruguaya, el futbolista de Real Salt Lake regresó a su barrio, a la cancha donde jugó futbol infantil, dónde creció en Nacional de Florida 1914. El club le obsequió una camiseta con su nombre y reunió a jugadores de distintas generaciones, familiares y personas que acompañaron sus primeros pasos.
Por unas horas dejó de ser el internacional uruguayo, el jugador de MLS o uno de los 26 elegidos por Bielsa. Volvió a ser el gurí de San Cono, uno de los tantos chicos del interior que creció soñando con jugar, aunque en ese momento el Mundial sonara demasiado lejos.
Después llegó Nacional de Montevideo, donde lo conocían como “El Maguito”. En 2017, Sanabria ya aparecía como uno de los talentos con mayor proyección del club: un zurdo fino, distinto. Todavía era un juvenil, pero su nombre empezaba a sonar más allá de Florida. Luego dio el salto al Atlético de Madrid B, otra señal de que aquel gurí del interior no estaba haciendo ruido por casualidad.
De Florida a Montevideo. De Montevideo a Atlético Madrid. De España a México. De Atlético San Luis a Real Salt Lake. Y ahora, de Utah a la Celeste de Bielsa en un Mundial.
Nada mal para aquel “Maguito” de las inferiores del Bolso.
El único uruguayo de MLS
Sanabria llegó a RSL en 2026 después de su paso por Atlético San Luis, por la Liga MX.
En México encontró continuidad, liderazgo y una versión más madura de su juego. Fue capitán, acumuló minutos importantes y se convirtió en uno de los nombres fuertes del club antes de dar el salto a MLS.
En Utah no necesitó demasiado tiempo para hacerse notar. Con recorrido por la banda izquierda, capacidad para generar juego y una zurda que ya pesa en el equipo, Sanabria llegó al momento mundialista como líder de Real Salt Lake en asistencias esta temporada: 6 en 11 partidos.
Su convocatoria no cae del cielo. Llega después de años de ruta: de ser promesa en Nacional, pasar por Atlético de Madrid, hacerse fuerte en México, ser capitán y protagonista en San Luis y encontrar en la liga estadounidense un presente que lo puso en ritmo de Mundial.
El club de las Montañas Rocosas apareció en un tramo clave de su carrera, cuando el uruguayo ya tenía experiencia, ya había vivido el fútbol en distintos países y todavía tenía hambre de ganarse un lugar definitivo en una de las selecciones más competitivas del continente.
Y lo consiguió.
Se ganó un lugar
Antes de que su convocatoria fuese oficial, Luis Suárez, el máximo goleador histórico de La Celeste y jugador de Inter Miami, le dio un consejo al joven lateral. Él mismo lo comentó hace poco para AS: "Me dijo que le siga metiendo como hasta ahora. Que tengo la oportunidad de ir al Mundial y nada, que disfrute de estar en la selección. Hablamos también de la MLS porque la liga está muy linda, muy competitiva. Todos los equipos tienen buenos jugadores. Me dijo que disfrutemos, sobre todo".
Un histórico de Uruguay, mundialista, goleador y referente, hablándole a un futbolista que todavía estaba peleando por convertir una posibilidad en realidad. Y Sanabria hizo exactamente eso: siguió metiéndole.
Aunque Bielsa lo viene tomando en cuenta desde hace tiempo, su rol como carrilero le abrió una puerta concreta en La Celeste. Y el salto de Liga MX a MLS también tuvo su parte en esa adaptación. Sanabria admitió que al llegar a Estados Unidos encontró una liga más física, de ida y vuelta, con jugadores más “estilo atletas”.
Una exigencia que ya había conocido en Uruguay y Europa, que Bielsa también le venía inculcando, pero que en MLS encontró de una forma distinta y lo ayudó a seguir creciendo.
Así, JuanMa fue pasando de candidato a mundialista, y se ganó un lugar.
“Estar tan cerquita te ilusiona, como a todos. Jugar un Mundial es un sueño de niño. Me tocó estar en la Selección en Sub 15, Sub 17, Sub 20, Sub 23 y ahora en la mayor, y es algo que de niño lo soñás, pero nunca sabés que lo vas a cumplir. Tenerlo tan cerquita me emociona mucho a mí y a mi familia”, dijo a El Espectador Deportes.
Sueño de todo niño
Ese sueño ya dejó de estar “tan cerquita”. Ahora está pasando.
Sanabria ya está en México con Uruguay. Y si en Florida se despidió como el gurí que volvió a casa, en la concentración de la Celeste ya habla como alguien que entiende el tamaño de lo que está por vivir.
“Es el sueño de todo niño poder llegar acá a jugar un Mundial”, dijo tras aterrizar con la Celeste. “Poder tener la ilusión de llegar hasta el último partido y levantar la copa, eso es lo que más soñamos”.
Y también sabe lo que eso mueve en su país. Antes del viaje, la Celeste fue despedida por una multitud en el aeropuerto, algo que sorprendió incluso al propio plantel.
“La verdad que sí, tremendo. No sabíamos que iba a ir tanta gente”, contó Sanabria. “Toda esa ilusión que tiene la gente, también la tenemos nosotros, así que queda dar la vida en la cancha por todo nuestro Uruguay”.
Sanabria lo dijo simple: feliz, contento, orgulloso, con ilusión y con fe. Uruguay ya está en México, el ambiente del grupo es bueno y la selección espera “poder cumplir en el debut”. Para Juanma, el Mundial 2026 ya no es una imagen lejana. Ya empezó.
Y lo vive desde adentro.



