Lionel Messi vivió un 2026 de despedidas, desafíos y noches capaces de agigantar su leyenda. A sus 39 años, tras cerrar su ciclo histórico con la Selección Argentina, el #GOAT se enfoca al 100% en Miami con el deseo de volver a sacudir los libros de MLS. En su horizonte brilla la ambición de ganar un tercer MVP consecutivo -absolutamente sin precedentes en nuestra liga- y un nuevo Botín de Oro, mientras sus goles impulsan la defensa de la MLS Cup ganada en 2025.
Este domingo (7:00 pm ET - Apple TV), el Sunday Night Soccer presentado por Continental Tire contiene una batalla de alto voltaje: Inter Miami visita a New England Revolution, su rival directo en la pelea por el segundo puesto de la Conferencia Este. Una noche ideal para que las metas individuales y colectivas del astro argentino vuelvan a encontrarse en la cancha.
Messi quiere llegar donde nadie estuvo
Antes de que Messi pusiera un pie en MLS, había un nombre que llevaba años viviendo solo en la cima del premio MVP: Preki.
Su nombre completo es Predrag Radosavljević. Como mediocampista de Kansas City ganó el premio al Jugador Más Valioso de MLS en 1997 y volvió a hacerlo en 2003. Durante 22 años, nadie pudo igualarlo. Hasta que Messi se quedó con ese logro en 2024 y 2025.
El argentino ya había hecho algo que Preki no consiguió: ganar el premio en temporadas consecutivas. Ahora puede superar a todos. Un tercer MVP lo convertiría en el primer jugador en recibir la distinción tres veces.
El impacto inmediato: Las cifras detrás del mito
La velocidad con la que Messi se ha plantado ante este récord se explica exclusivamente con una consistencia estadística demoledora:
- 2024: Registró 20 goles y 16 asistencias en solo 19 partidos, guiando a Inter Miami a su primer Supporters’ Shield y asegurando su primer MVP.
- 2025: Elevó su producción a 29 goles y 19 asistencias (48 participaciones directas de gol), quedándose a solo una del récord histórico del mítico Carlos Vela.
- 2026: No quita el dedo del renglón. Tras el reciente empate 2-2 ante Cincinnati, acumula 25 goles y 15 asistencias.
Con este rendimiento, Messi se convirtió en el primer jugador en la historia de la MLS en encadenar tres temporadas consecutivas con al menos 30 contribuciones de gol (hito en el que el brasileño Evander lo escoltó poco después).
Musa no deja que Messi se escape
Petar Musa vio a Messi despegarse un poco en la tabla de goleadores y respondió con dos goles.
El delantero de FC Dallas firmó a mitad de semana un doblete ante San Jose Earthquakes y redujo la distancia a tres tantos. Después llegó la jornada del miércoles: Messi no marcó ante Cincinnati y Musa tampoco encontró la red frente a Columbus. La diferencia sigue intacta, pero el tiempo se acaba.
Con dos partidos por disputar para cada equipo, Messi lidera con 25 goles y Musa lo persigue con 22. ¿La señal de que no conviene dar nada por terminado? Ambos han firmado seis partidos con dos o más goles esta temporada.
Para el argentino, el Botín de Oro no es un territorio desconocido. Ganó ocho trofeos Pichichi con Barcelona y en 2025 añadió su primera Golden Boot de la MLS, con 29 goles. Ahora busca algo que nadie ha logrado: ganar el premio de la liga en temporadas consecutivas.
El domingo regresará a un escenario donde ya dejó una firma. En 2024 anotó dos veces en Gillette Stadium ante New England. Si vuelve a marcar, podría abrir distancia sobre Musa y, de paso, ayudar a Miami en una batalla que también se juega en la tabla.

Después de Argentina, Miami es su escenario principal
Hubo un momento en 2026 en el que Lionel Messi tuvo que decir adiós. Tras guiar a Argentina hasta la final de la Copa Mundial, cerró un ciclo histórico con la selección con la que ya había alcanzado la gloria eterna en Qatar 2022.
Durante más de dos décadas, su calendario se dividió rigurosamente entre sus clubes y la Albiceleste. Hoy, con los viajes y las convocatorias internacionales en el pasado, el Inter Miami se ha convertido en el centro absoluto de sus desafíos futbolísticos.
Aunque el capitán mantiene premios individuales a su alcance, su verdadera misión es compartida con el vestuario: conquistar la MLS Cup. Su regularidad en la cancha seguirá ligada a su estado físico y a la gestión del cuerpo técnico, justo cuando Miami se adentra en la etapa más crítica de la temporada, donde cada detalle define el destino de un equipo.
Antes de encarar de lleno la primera ronda de los Playoffs, un último rival ya lo espera en el Este.
New England tiene el lugar que Miami quiere
Dos puntos separan a Inter Miami del segundo puesto. El equipo que ocupa ese lugar será, precisamente, su próximo rival.
La jornada del miércoles dejó al Revolution con 58 unidades, después de vencer 3-2 a Red Bull New York. Miami llegó a 56 tras rescatar un empate 2-2 ante Cincinnati, con un gol de Riquelme Fillipi en el minuto 90.
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El domingo no será necesario esperar otros resultados para saber qué pasa entre ellos: si Miami gana en Gillette Stadium, superará a New England en la tabla, con una jornada por disputar.
Pero el Revolution no piensa entregar ese lugar fácilmente. El equipo de Marko Mitrović llega con cuatro victorias consecutivas y está firmando una campaña que ya tiene un lugar en la historia del club. El triunfo ante Red Bulls fue su número 18 de la temporada regular, una cifra que New England solo había alcanzado una vez: en 2021, cuando sumó 22 victorias y conquistó el Supporters’ Shield.
Aquella noche también dejó señales del peligro que espera a Miami. Dor Turgeman firmó un doblete, Carles Gil alcanzó las 100 asistencias en temporada regular y Matt Turner sostuvo al Revolution con ocho atajadas. Después de que Red Bulls empatara un partido que perdía por dos goles, Dániel Gazdag apareció en el minuto 83 para devolverle la ventaja a New England.
El lugar desde el que cada equipo entre a los playoffs puede influir en la localía frente a rivales ubicados por debajo. También hay una mirada puesta en la Copa de Campeones de Concacaf: la clasificación general del Supporters’ Shield ofrece una vía para conseguir un boleto, mientras que ganar la MLS Cup es otra.
Miami ya tiene su lugar en la postemporada. Ahora quiere asegurarse el mejor camino posible para defender una corona que el propio David Beckham sabe lo difícil que es conservar.
Beckham lo vivió; Messi quiere repetirlo
Para encontrar al último bicampeón de la MLS hay que retroceder hasta una época en la que David Beckham todavía vestía pantalones cortos y perseguía títulos sobre la cancha.
El inglés formaba parte de LA Galaxy junto a Landon Donovan y Robbie Keane. Ganaron la MLS Cup en 2011 y volvieron a levantarla en 2012. Desde entonces, ningún equipo ha conseguido repetir.
Hoy, Beckham observa desde otro lugar. Como copropietario de Inter Miami, vio cómo Messi y sus compañeros le entregaron al club su primera MLS Cup en 2025. Ahora puede presenciar cómo su equipo persigue la misma hazaña que él vivió en Los Ángeles.
Messi ya demostró cuánto puede pesar en la postemporada. En el camino hacia el título de 2025 firmó seis goles y nueve asistencias, un récord de 15 participaciones directas en una misma edición de los playoffs. Miami necesita que su capitán vuelva a encontrar ese nivel para defender la corona.
Beckham fue parte del último bicampeón. Messi tiene la oportunidad de liderar al próximo.
Seguir dejando huella
Messi todavía tiene premios por perseguir, un rival que intenta alcanzarlo en la tabla de goleadores y una corona que defender con Miami. Cada desafío puede añadir algo a una historia que comenzó en la MLS en 2023 y que ha atraído nuevas miradas hacia la liga.
Lo que ocurra en esta recta final también puede alimentar una conversación que va mucho más allá del próximo partido: ¿puede esta temporada consolidar a Messi como el jugador con mayor impacto en la historia de MLS?



